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En 26 meses incrementaron el diferencial cambiario en ¢10
Tras dos años bandas aún generan dudas

• Tipo de cambio solo pasa del techo al piso y viceversa

Wilmer Murillo
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A más de dos años de operar, las bandas cambiarias no las tienen todas consigo. Pocos especialistas se aventuran a reconocer que hayan sido un éxito y en cambio hay señalamientos, como el hecho de que estas hayan propiciado el fuerte aumento del diferencial cambiario en promedio de ¢10.
Las coincidencias son, por el contrario, que el esquema va para largo.
El mismo Banco Central ha insistido recientemente en que no piensa modificar el esquema de bandas y que sigue trabajando para ir a un sistema de flotación administrada del tipo de cambio en 2010.
Sin embargo, no se descarta que conforme llegue el final de 2009 el Banco Central opte por liberar el tipo de cambio, dijo Carmen Monge, analista de INS Valores Puesto de Bolsa.
El próximo año lo pasarían completo, a menos que se dé alguna modificación, dicen en general los analistas, que también están seguros de que la autoridad monetaria no echará atrás con este esquema.
Las críticas han bajado el diapasón pero son recurrentes. “El tipo de cambio debe ser neutral para la actividad productiva, sin que se convierta en un mecanismo para que los agentes económicos se dediquen al arbitraje, producto de la posibilidad de ganancias que generan los desajustes del sistema”, afirmó Oscar Cabada, presidente de la Cámara de Comercio.
Ciertamente el carácter abrupto de los movimientos del Banco Central que ha habido dentro del régimen, como ocurrió entre julio y mayo pasado, es motivo de críticas, señaló Luis Javier Delgado, del Grupo Financiero Acobo.
El mercado reclama que el Banco Central intervenga sin avisar, dijo el especialista.
No tener reglas claras para definir cuándo debe haber una intervención es algo que está a discreción del Banco Central y no agrada a analistas como Isaac Castro, de Interbolsa.
“En un mercado donde se desconoce quién está comprando o vendiendo ese mecanismo despierta suspicacias”, señaló.
Las bandas por otra parte no han alcanzado otros objetivos esperados. “No han logrado su objetivo de reacomodar fuerzas para llegar a las metas de inflación, para lo cual es un requisito tener un tipo de cambio flexible. Tampoco el mercado ha madurado y sigue siendo poco profundo”, indicó Delgado.
El sistema tampoco ha consolidado el mercado interbancario de liquidez o el mercado de derivados, coincidió por su parte Isaac Castro.
Una de las críticas que se han planteado es que el nivel donde se pusieron las bandas no es de equilibrio, señaló Eric Vargas, director de Estrategia de Aldesa. “Desde que se inició el sistema, el colón se ha apreciado en términos reales (descontando la inflación) un 24%”, señaló.
A pesar de todo, no se considera al régimen de bandas un verdadero fracaso.
El tipo de cambio tiene ahora más flexibilidad, pues se ha pasado de un régimen determinado en forma absoluta por el Banco Central a uno más ecléctico, dijo Vargas.
Lo feo son las muestras de volatilidad que ha empezado a dar el sistema y causan angustia e incertidumbre a los agentes económicos, que ahora tratan de adivinar el mercado, logrado algunas veces ganancias y en otras pérdidas. “Ese es el trago amargo de medicina que hay que tomar”, admitió Vargas.
Ciertamente, pronosticar el tipo de cambio es difícil pues este puede observar variaciones coyunturales, de acuerdo con lo que acontezca en la economía en distintos periodos.
En 2009 las empresas empezarán a valorar, por ejemplo, la adquisición de coberturas cambiarias y realizar negociaciones de instrumentos de inversión de acuerdo con las condiciones del mercado cambiario local, manifestó Carmen Monge, de INS Valores.
Entre los elementos positivos figura una mejor medición de la oferta y demanda de divisas que cuando el Central lo hacía discrecionalmente, aseguró Delgado.
El experto dijo que esto se probó en días recientes ante una estacional afluencia de dólares, que hizo bajar el tipo de cambio. Este volvió a subir de nuevo al desaparecer el exceso.
Por otro lado, indicó que ha frenado la devaluación. Hace dos años cuando comenzó el esquema el precio del dólar era ¢520 y dos años después es de ¢560, una devaluación aproximada del 7,5%, cuando pudo ser del 15% de acuerdo con el sistema de minidevaluaciones, señaló.
Los perjudicados son los exportadores y el turismo, pero son parte de los precios que se han de pagar por los objetivos que se quieren, afirmó Delgado.
Hacia adelante el tipo de cambio debería estar fluctuando entre las bandas para emigrar hacia una flotación administrada, agregó Delgado.
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