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• “Las reglas claras equilibran el mercado de divisas”, dice el presidente de la Cámara de Exportadores de Colombia
Transparencia frenaría especulación cambiaria
• El ultimo año el dólar se ha abaratado un 6%, golpeando a quienes tienen ingresos en esa moneda

A finales de los años 90, Colombia tuvo un sistema cambiario de bandas, como actualmente lo tiene Costa Rica. Tras año y medio liberó los precios de la moneda y emigró a una flotación, pero con intervenciones claras que evitaron las fluctuaciones provocadas por especuladores.
A pesar de una fuerte revaluación del peso, que asestó golpes a sectores como el exportador, una de las lecciones aprendidas fue que si el Banco Central dice claramente cuáles son las reglas de participación en el mercado cambiario y cuándo intervendrán, los capitales especulativos se ahuyentan y el tipo de cambio podría mantenerse más equilibrado. Experiencia de la cual Costa Rica puede aprender.
“Con reglas anunciadas los especuladores no juegan contra el Banco Central”, dijo Javier Díaz, presidente de la Cámara de Exportadores de Colombia, quien comentó que en un inicio el ente emisor de su país “peleaba” contra los capitales especulativos pero luego, con mayor transparencia, logró estabilizar el precio de la moneda.
Durante los más de diez años de experiencia en un sistema cambiario fluctuante, los colombianos debieron poner reglas como una compra diaria de dólares (monto establecido en $20 mil) y mecanismos que activan compras extra bajo parámetros ya conocidos por el mercado.
Asimismo, se creó un subsidio momentáneo a las primas de las coberturas cambiarias, para que utilizando estos instrumentos las empresas pudieran garantizarse tipos de cambio más estables.
“El subsidio se pagaba posterior a las exportaciones del semestre con fondos del presupuesto nacional”, dijo Díaz, quien consideró este como un movimiento clave para el desarrollo del mercado de coberturas, que en 2000 prácticamente no existía.
Actualmente, Costa Rica tiene casi cuatro años con un sistema de bandas donde los especuladores apuestan a ganar cambiando dólares para invertir en colones, entre otras razones, porque aún existen confusiones entre lo que el Central compraría mensualmente y si pondrá medidas adicionales como encajes o impuestos a capitales foráneos.
Además, muchos economistas, sobre todo los de corte libertario, cuestionan los planes del Central, como el de la compra de $600 millones para reservas, donde los topes mensuales al parecer no fueron calculados bien al inicio, ya que se aumentaron al poco tiempo de instaurarse. La señal que se envió al mercado fue de “intervención solapada” y a su vez inefectividad de esa medida, si la misión era incidir en el precio del dólar.
Las autoridades del Central se defienden asegurando que la “transparencia” es importante y por ese motivo “el Banco Central mantiene información permanente a través de su página web sobre la evolución de los tipos de cambio en los intermediarios y en las transacciones en Monex. Además, cuando por conveniencia el Banco ha realizado intervención entre las bandas, ha anunciado el propósito y el monto”, asegura Félix Delgado, gerente general del Central.
Pero otros consideran que aún hay mucho por hacer. “Hay poca posibilidad de conocer quién es el que compró dólares en el mercado (aunque sea de manera posterior al cierre del día) y en muchos casos grandes bancos afectan muy fuertemente el comportamiento del mercado de monedas extranjeras (Monex). El Banco Central aún puede mejorar la información que da”, dijo Julio Espinosa, economista de la Universidad Nacional.
Por otro lado, a pesar de los esfuerzos, en Costa Rica las coberturas cambiarias son, para muchos, ciencia ficción y por eso no las usan.
“El Banco Central no piensa abogar por ningún subsidio, como en el caso colombiano ya que considera que “ha apoyado el funcionamiento de mecanismos de coberturas y, a través de su participación en el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero, al impulsar la aprobación de normativa al respecto”, dijo Delgado.
La importancia que la transparencia reviste es que todos los jugadores de la economía conocen qué hará el ente emisor y creen que realmente así será. La credibilidad del ente emisor es una fortaleza, sobre todo si se espera adoptar un sistema de flotación, como el instituto monetario lo anunció para un futuro aún no definido.
Por el momento, el mercado deberá vivir con la incertidumbre propia de la economía y sumarle la cuota que corresponde a los ajustes futuros que sean necesarios en las políticas monetaria y cambiaria. Cambios que “serán informados oportunamente a la sociedad con el fin de promover la transparencia y la adecuada formación de expectativas por parte de los agentes económicos”, reza el programa macroeconómico que el ente emisor publicó para 2011 y 2012.



Carolina Acuña
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