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Viernes 31 Agosto, 2007

Transparencia

Wilmer Murillo

En la actualidad hay un amplio consenso en torno a la importancia de la política monetaria, y no solo en los países de arraigada responsabilidad democrática y autonomía del Banco Central.
Incluso los países que aún no han evaluado sus políticas monetarias y financieras muestran cada vez más interés en las buenas prácticas de transparencia, y uno de los motivos es el vínculo entre la transparencia, la credibilidad y la eficiencia de las políticas.
Al fomentar la rendición de cuentas, la transparencia puede servir para compensar el vacío de legitimidad que surge cuando una autoridad no elegida asume responsabilidades cruciales relacionadas con el bienestar público.
Los estudios de casos, demuestran que la mayor transparencia a la hora de asignar responsabilidades entre los bancos centrales y los ministerios de Hacienda puede mejorar la coordinación entre las políticas monetaria y fiscal.
De no existir esa coordinación las consecuencias pueden ser el surgimiento de actividades cuasifiscales, la monetización del déficit público, la duplicación de los objetivos de gestión de la deuda y la liquidez y otros factores que socavarían la estabilidad monetaria.
La transparencia de la política monetaria ha influido también en la estabilidad de los precios porque permite proveer los canales de transmisión, sobre todo cuando se producen fuertes perturbaciones imprevistas.
No siempre se les ha dado la misma importancia a las prácticas de transparencia.
En un inicio los debates sobre la transparencia se habían centrado en la rendición cuentas y en el sesgo inflacionario, debido a la discrecionalidad, pero ahora se orientan hacia la eficiencia de las políticas. La optimización de una sencilla regla de Taylor (fijar la tasas de interés en función de dos variables: la inflación y las desviaciones de la producción potencial) acercó los resultados de las políticas a la frontera de su eficiencia (el equilibrio ideal entre la inflación mínima alcanzable y la variabilidad de la producción).
Los cambios cualitativos —como los datos claros sobre el rumbo futuro de la política de las tasas de interés— constituyen un avance en la propia frontera de la eficacia. En resumen, la comunicación de las políticas facilita el compromiso, porque aclara las ventajas y desventajas de cada opción y estabiliza las expectativas de inflación.
Ciertamente no tiene por qué haber tensiones entre la transparencia y la flexibilidad de las políticas, siempre que el mercado entienda que existen factores subyacentes que condicionan los resultados y que el grado de incertidumbre es alto. La tensión surge no tanto entre el exceso de transparencia y la falta de flexibilidad, sino entre el exceso de transparencia y el poco valor asignado a la incertidumbre.
Cuanto más confía el público en que se cumplirán los objetivos de inflación, menos tienden los mercados a reaccionar exageradamente ante las perturbaciones.