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Jueves 21 Agosto, 2008

Transfuguismo parlamentario en Costa Rica


En los últimos años se han dado varios casos de transfuguismo en Costa Rica. Especialmente en el ámbito de la Asamblea Legislativa los diputados que fueron elegidos por medio de un partido político, una vez que han asumido su cargo, deciden separarse y declararse independientes o crear un grupo parlamentario nuevo.
Surge así una contradicción en los mecanismos de representación del régimen democrático. Por una parte, el diputado es un representante elegido por los ciudadanos para legislar en su beneficio, sin que le sea permitido hacer distinciones de tipo partidario; por otro lado, el ciudadano ha elegido a su representante con base en su vínculo con un determinado partido político, quien lo propone bajo el supuesto de estar comprometido con sus principios ideológicos y su programa político.
El transfuguismo político supone una contradicción dentro de la democracia. La representación como institución democrática y los partidos políticos como vías para canalizarla, son puestas en cuestionamiento desde la perspectiva del ciudadano. Este se ve obligado a votar por los candidatos que le presenta el partido político, ya que a los aspirantes a una diputación no les es permitido someter su nombre de manera independiente o personal; sin embargo, al darse el transfuguismo parlamentario, el ciudadano no entiende como surge un diputado independiente el cual no se acuerda haber votado y que dice tener derecho a su cargo porque lo representa.
El declararse diputado independiente constituye una incoherencia con el modelo democrático de partidos políticos. Hay una contradicción desde la génesis misma del proceso, debido a que el diputado que dice ser independiente no ha sido elegido en su condición personal; por el contrario, su elección es posible con base en su vínculo partidario, de manera que la figura de diputado independiente contradice el proceso de legitimación del modelo de representación y partidos políticos de la democracia.
La incoherencia puede ser resuelta de dos formas. Una supondría establecer que cualquier persona pueda postularse para una diputación sin el requisito de pertenecer a un partido político, aspecto que deteriora aún más la figura de los partidos políticos aunque aboga por un mecanismo de representación más directo; la otra, estableciendo como sanción la pérdida de la diputación al separarse del partido político que le permitió acceder al cargo, forma esta que podría tener roces con los derechos fundamentales consignados en el texto constitucional.
El transfuguismo parlamentario va en contra del régimen democrático costarricense. Esta práctica se convierte en una especie de estafa política al ciudadano, es decir, hay un engaño porque no hay coherencia entre las reglas iniciales de elección y lo que sucede con la representación parlamentaria que se eligió; lo anterior unido a los problemas de índole administrativo y de organización que genera en la propia Asamblea Legislativa, que ve surgir fracciones legislativas unipersonales que no han sido elegidas en esa condición.
Lo paradójico del problema es que su solución depende de los propios diputados, quienes son los llamados a resolver esta contradicción en pos de la coherencia y credibilidad del régimen democrático costarricense. Tienen la palabra los diputados, aunque no hay mucha esperanza de que quieran entrarle al asunto.

Miguel Román Díaz