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En la medida en que entremos tarde a firmar el Acuerdo con la UE, el país pierde oportunidades de intentar el mejor aprovechamiento posible del mismo


Trámite legislativo entrabado

Los retrasos y pérdidas que pueden significar para el país el que no se haya aprobado aún el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (AACUE), podrían ser serios y superar por mucho ciertos aspectos que no terminan de ser aceptados por algunos legisladores.
Nuestros diputados tomaron largas vacaciones durante el final de 2012 e inicios de 2013, así como para la Semana Santa. Esto y algunos mecanismos puestos en marcha han retrasado aún más los debates que ya deberían haberse superado para que el AACUE pueda ser aprobado.
Las cámaras empresariales han insistido en la urgencia de aprobar ese Acuerdo (la cámara de Exportadores, la de Industrias, la de Comercio y la Nacional de Agricultura y Agroindustria).
No solo porque pueda avanzar el país en su decisión de apertura comercial con el mundo, sino para demostrar, aunque sea al final del periodo legislativo, que nuestro Congreso es capaz de discutir, ponerse de acuerdo y aprobar las leyes importantes para el país, deberían hacerlo.
Una Asamblea Legislativa que no es capaz de ser productiva con la rapidez necesaria, sin dejar de abordar los temas con seriedad, no tiene excusas porque es ella misma quien podría modificar lo que considere inconveniente para ello desde el punto de vista de su reglamento.
Por otra parte, las diferentes bancadas de diputados deberían demostrar capacidad de diálogo, de razonamientos inteligentes, de escuchar además de hablar.
Llegar a acuerdos significa siempre que ambas partes deban ceder en algo. Lo que ocurre actualmente con respecto al Acuerdo con la UE no parece tener esas características.
En la medida en que entremos tarde a firmar el Acuerdo, el país pierde oportunidades de intentar el mejor aprovechamiento posible del mismo.
Así mismo, si hay desacuerdo por las obras que se tienen que hacer en nuestras fronteras, los sistemas de control aduaneros y migratorios, lo indudable es que todo esto requiere mejorarse. Es vergonzosa su situación.
Los sistemas de controles aduanero y migratorio, como es lógico, deben quedar en manos nacionales pero fuertemente supervisadas y transparentes. Con respecto a las obras, deberán llegar los señores diputados a algún acuerdo razonable sobre la forma de hacerlas porque son necesarias.


 



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