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La circulación de tráileres debería regularse para que ocurra solo por ciertas carreteras y calles, a determinadas horas (de 8 p.m. a 6 a.m.)


Tráileres a vías alternas

La insuficiente, deteriorada y congestionada red vial de Costa Rica tiene, como si todo lo anterior fuera poco, un enemigo que la golpea cotidianamente empeorando su mal estado.
Ese maltrato, que rompe las capas de asfalto o de cemento lo ocasionan los tráileres que, aun si llevan el peso reglamentario causan gran daño a las vías que no fueron construidas para soportarlos, pero este aumenta en gran medida debido a los excesos de quienes ponen a circular estos automotores pesados con más carga de la permitida.
Así, el usufructo de las calles y carreteras por parte de unos hace que el resto de los costarricenses deba gastar mucho más en arreglos a las vías y a sus vehículos livianos por caer constantemente en los huecos de las calles.
Si la solución a este problema no puede ser inmediata puesto que pasa por crear las líneas de ferrocarril para transportar por tren las mercaderías que hoy viajan en tráileres, sí hay medidas transitorias que podrían tomarse.
La circulación de tráileres debería regularse para que ocurra solo por ciertas carreteras y calles, a determinadas horas (de 8 p.m. a 6 a.m.) tomando en cuenta, entre otras, dos situaciones especiales:

1- Los tráileres no deben circular por las calles más céntricas y congestionadas de la ciudad, por donde pasan quienes van o vienen de centros de trabajo o estudio en sus vehículos y autobuses.
2- Tampoco deben circular por carreteras muy angostas y a veces sinuosas que existen en diferentes puntos de la ciudad. Estas fueron diseñadas para poco tráfico y el crecimiento desordenado las convirtió en sitio por donde circula hoy gran cantidad de autobuses, automóviles y motocicletas.
Estas y otras medidas deberían haberse tomado hace años por un Ministerio que, además, rige los destinos de ambos lados del problema: carreteras y transportes.
El resto de las medidas debería coordinarse con los gobiernos locales de zonas y calles de congestionamiento vial, para sacar de ellas los tráileres, asignándoles vías alternas de menor circulación.
Los beneficios de este ordenamiento podrían ser muchos:
1- Evitar el deterioro de las principales vías de la ciudad y planificar el reforzamiento de aquellas por donde circularán los tráileres.
2- Controlar con mayor facilidad el peso de la carga de estos.
3- Evitar en alguna medida accidentes que se incrementan al circular tantos vehículos pesados por calles congestionadas o angostas y sinuosas.
El problema es claro y las medidas pueden ser varias. Lo que falta es la voluntad política para ordenarlas y hacer que se cumplan.

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