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Miércoles 26 Junio, 2013

El trasplante de órganos es, en muchos casos la única alternativa. No obstante (por la falta de controles) alimenta el aterrador negocio del tráfico clandestino de esos órganos


Tráfico de órganos o turismo médico

El descubrimiento de una red dedicada al tráfico de órganos que supuestamente involucra a un jefe de nefrología, revela que en Costa Rica podría existir un negocio ilícito de tráfico de órganos, encubierto bajo la modalidad de turismo médico.
El tráfico de órganos sigue pasos similares al de la trata de blancas o la venta de niños en adopción, amparándose en poderes políticos y económicos. No obstante, esta actividad se considera ilegal en gran parte del mundo, incluida Costa Rica.
Sin lugar a dudas uno de los grandes hitos en los avances de la medicina durante el siglo XX está constituido por el desarrollo de los trasplantes de órganos humanos, que ha aumentado enormemente las posibilidades de curación de múltiples dolencias.
Lo que supone que la universalización de esta técnica provoca que los órganos humanos trasplantables sean cada vez más demandados y, por lo tanto, simultáneamente más escasos, lo cual genera largas listas de espera de enfermos que aguardan un trasplante para lograr su curación.
Precisamente esta creciente demanda de órganos humanos es lo que puede dar lugar a determinados fenómenos, desde la configuración de un mercado negro de órganos humanos o la obtención ilegal de órganos procedentes de personas fallecidas, hasta conductas que suponen tráfico de órganos, entendido como la extracción forzosa de órganos para su trasplante.
En una sociedad en la que todo se compra y se vende, se llega al extremo de considerar a la propia persona como mercancía. Los trasplantes de órganos constituyen una nueva esperanza de vida para cientos de miles de personas enfermas, y un lucrativo negocio para unos.
Este tráfico es una realidad en Latinoamérica. Países como Argentina, Brasil, Honduras, México y Perú, aparentemente hacen este tipo de comercio con compradores alemanes, suizos e italianos, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Esta claro que el comercio de órganos se puede evitar, simplemente mejorando las condiciones de vida de la población, tratando de erradicar la pobreza extrema, dando igualdad de oportunidades a los ciudadanos, sean estos ricos o pobres principalmente en relación al tema de la salud.
Los países que aún no cuentan con una legislación adecuada, deben promulgar leyes insistiendo en la necesidad de estimular la donación cadavérica, con un sentido altruista y de solidaridad, castigando todo tipo de retribución económica por los órganos donados y con un control estrecho de la actividad de trasplantes por parte del órgano estatal pertinente.
Finalmente, el trasplante de órganos es la mejor alternativa de tratamiento y en muchos casos la única, para la falla terminal e irreversible de muchos órganos vitales como el corazón, el hígado o los riñones. No obstante el apego a la vida y las necesidades alimenta el aterrador negocio del tráfico clandestino de órganos humanos en el mundo, una actividad que no conoce fronteras ni límites.

Luis Fernando Allen Forbes

Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
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