Trabajadores independientes: Caros para la Caja
Es más cara la gestión de cobro que el monto que adeudan muchos de los trabajadores independientes. Por ahora, los esfuerzos se enfocan en bajar la morosidad de las grandes empresas, dijo Gustavo Picado, gerente financiero de la Caja. Esteban Monge/La República
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Cotizan menos que los asalariados y reciben mismo servicio

Trabajadores independientes: Caros para la Caja

Pérdida estimada es de ¢33 mil millones al año

Los trabajadores independientes pasan cara factura a la Caja: porcentualmente cotizan menos por concepto de salud, y es casi imposible saber si los ingresos que reportan corresponden a la realidad.

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Eso en el caso de los que pagan, porque la mitad no lo hace y esto provoca que la Caja deje de recibir ¢33 mil millones al año.
Como el aporte es tan pequeño, para la institución resulta mal negocio ir a cobrar, porque la gestión sale más cara que el monto que pudiera recuperar. Al menos por ahora, seguirá ignorándolos y sus baterías continuarán enfocadas hacia la morosidad de las grandes empresas.
Los trabajadores independientes en su mayoría cotizan sobre ¢131 mil, establecido por la Caja como el mínimo. Ellos aportan un 4%, es decir, ¢5 mil mensuales.
Si alguno deja de pagar, en un año le deberá ¢60 mil a la Caja, por lo que el costo de cualquier gestión de cobro superará el monto a recuperar, ya que tienen que ser gestiones individuales.
El monto global de la evasión afecta a la institución, pues está dejando de percibir anualmente unos ¢11 mil millones correspondientes al 4% que cotiza el trabajador, y ¢22 mil millones del 8% que aporta el Estado.
Esto en el caso hipotético de que todos esos evasores cotizaran sobre el mínimo. Pues conforme más altos sean los ingresos, suben los montos y varía el porcentaje que aporta cada parte, aunque siempre será un total del 12%.
Lo peor de la situación, es que muchos independientes no solo evaden, sino que también abusan del sistema.
“Hay quienes se aseguran porque la esposa está embarazada o  necesitan alguna cirugía, pero después del parto o la operación, dejan de pagar”, dijo Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la Caja.
Sucede aunque los reglamentos dicen que para recibir atención, se debe haber cotizado al menos seis meses.
Pero las leyes protegen y obligan a brindar atención a los niños y adolescentes, aunque sus padres no coticen. Además por un motivo de humanidad, el auxilio no se niega a ninguna persona, principalmente si se trata de una emergencia, explicó Balmaceda.
Otra situación que afecta a la Caja es que algunos trabajadores cotizan como independientes, siendo asalariados.
“Esto ocurre con muchas servidoras domésticas, porque a los patronos les conviene más, ya que el trabajador independiente solo paga el seguro de la Caja, mientras que cuando hay planilla se hacen aportes a la Caja, INA, IMAS, y Operadoras de Pensiones”, dijo Gustavo Picado, gerente financiero del Seguro Social.
Entre los trabajadores independientes también se cuentan los profesionales liberales, con quienes la Caja ha denunciado las dificultades que tiene.
Muchos reportan menos ganancias, para cotizar una suma inferior a la que deberían.
El Seguro Social sigue a la espera de que se les obligue a utilizar la factura electrónica, para que esta situación se acabe.
Por ahora, las baterías del Seguro Social siguen puestas hacia la gestión de cobro y la reducción de la morosidad de las empresas, donde los montos a recuperar son millones y no miles.
Se han hecho arreglos con grandes deudores y esto les ha facilitado ponerse al día. Solo en 2012, 26.500 empresas se pusieron a derecho.

Ana Cecilia Cruz
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