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¿Trabaja usted en un edificio enfermo?
Si sufre dolores de cabeza frecuentes, alergias o rinitis, puede que su lugar de trabajo necesite mantenimiento urgente

Melissa González
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El estado del lugar de trabajo es un factor que se ha comprobado afecta la labor de los empleados, incluso puede generarles problemas de salud.
Precisamente en la década de 1970 se comienza a hablar del “síndrome del edificio enfermo”, que llega a afectar la productividad de los empleados y por consiguiente genera altos niveles de ausentismo.
Este mal es descrito por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una condición médica que lleva a las personas a sufrir señales de enfermedad o se sienten mal sin razón aparente.
“Los síntomas tienden a aumentar severamente cuando la persona pasa tiempo en el edificio, y llegan a mejorar o incluso a desaparecer cuando la gente está lejos del lugar”, se describe en la página de la OMS.
Para que el lugar de trabajo se califique en esta categoría debe estar afectando a un 20% de sus ocupantes.
Algunos factores presentes son la contaminación ambiental, olores fuertes y químicos, sistema de ventilación o renovación inadecuada del aire, una baja humedad relativa, temperaturas elevadas, iluminación deficiente o falta de desinfección periódica, comentó la doctora Lydiana Avila, neumóloga pediatra del Proyecto Genética del Asma.
La especialista afirma que estas condiciones hacen que se generen aumentos de infecciones respiratorias, disfonía, problemas de rinitis por alérgenos, irritación de ojos, nariz o garganta, sequedad de la piel y mucosas, así como cefaleas.
En pacientes con asma y con alergias el estar en contacto con un edificio enfermo puede descompensar sus síntomas.
“Para que un edificio esté sano y no afecte la salud de los trabajadores hay muchos temas que considerar, especialmente la ventilación e inyección de aire fresco y los filtros de aire que hay que poner en todo espacio acondicionado”, comentó Salo Ponchner, gerente General de Multifrio.
Un ingeniero especializado en el tema debe incluir en su diseño la debida inyección de aire fresco para diluir el efecto que puedan tener los contaminantes como los bioaerosoles, gases y vapores, esporas, polen y otros.
Este efecto se complementa con la correcta selección de filtros que eliminan partículas en suspensión en el aire, estos pueden complementarse con luces ultravioleta que se ha demostrado pueden inactivar organismos tan pequeños como los virus.
“Todas estas moléculas y partículas que están en el aire son invisibles al ojo humano y por eso normalmente no se toman en cuenta a la hora del diseño de los sistemas de aire acondicionado y ventilación de los edificios, hoteles, casas, oficinas, entre otros”, agregó Ponchner.


Algunos cuidados

• Evite el tabaquismo en el interior del edificio.

• Incluya sistemas de aire acondicionado y ventilación con extracción localizada del aire por cuadrantes.

• Evite decoraciones con materiales que acumulen polvo y que necesiten limpiarse con aspiradora frecuentemente.

• Mantenimiento, mínimo trimestralmente, del aire acondicionado mediante la limpieza de ductos, elementos de filtro bien diseñados y controlados según la recomendación del fabricante.

• Evitar muebles y elementos que contengan textiles, alfombras y tapices, para reducir la acumulación de ácaros, gérmenes y hongos.

• Utilizar plantas purificadoras del aire.

Fuente: www.medicos.sa.cr

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