Torres, la bestia colchonera
Un pequeño recorte hacia el centro sumado a una barrida desproporcionada de Pepe dentro del área facilitaron la definición del segundo gol de Fernando Torres.JAVIER SORIANO-AFP/LA REPÚBLICA
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Torres, la bestia colchonera

Fernando Torres disfrutó de su noche soñada en el estadio Santiago Bernabéu, donde con su doblete dejó una reivindicación personal que fulminó al vigente campeón de Copa del Rey (2-2), un Real Madrid que buscó con fe la remontada en un derbi trepidante que extiende el reciente dominio rojiblanco.
A final de cuentas, Keylor Navas es el mayor damnificado de la eliminación del club merengue en la Copa del Rey. Carlo Ancelotti anunció que el portero costarricense sería titular a lo largo de todo el torneo pero solo en algunos partidos de Liga.
Ahora Navas tendrá que conformarse con algunos partidos de Liga para volver a ser titular con su equipo ya que en Champions, Iker Casillas tendrá la titularidad indiscutiblemente.
En los cuatro partidos que disputó en esta Copa del Rey, Keylor recibió cinco goles: uno del Cornellá, en dieciseisavos de final, y cuatro del Atlético, dos en cada partido.
Nacía un derbi magnífico con aire de remontada en el Bernabéu de la manera más inesperada. Cuando el Real Madrid salía en tromba en busca de goles para recortar con rapidez la distancia de dos tantos de la ida, apareció un jugador al que muchos faltaron el respeto cuando era hora de volver a casa.
Fernando Torres dejó su sello con sus primeros goles oficiales de rojiblanco en casa del eterno enemigo. 51 segundos transcurrían cuando colocó su zurdazo de primera tras ver como Griezmann encontraba una autopista porque Pepe midió mal. Su asistencia no pudo ser mejor rematada por el “Niño” para el 0-1.
Cambio de guion pero no de plan de ejecución. El Real Madrid fue un vendaval y el Atlético reculó tantos metros que, por momentos, se olvidó de competir. Jugó con fuego porque hay escenarios donde todo es posible.
Los merengues necesitaban cuatro goles y los buscaron con un despliegue, de un ritmo endiablado que tuvo tanta continuidad que tapó la boca a los que señalaban carencias físicas a los de Ancelotti.
Encerrado, sin posibilidad de armar fútbol por la distancia abismal al área rival. Cualquier intento de carrera era un acto de fe. Simeone sabía que habría momento de dar un paso al frente en el segundo acto, cuando la intensidad del rival bajase un escalón.
De nuevo Sergio Ramos, como en Lisboa el día del gol más importante de su carrera. De nuevo un testarazo inapelable ganando en el salto a Tiago, con regalo esta vez del portero rival, Oblak que salió a la nada y cayó derrotado al césped al chocar con un compañero. La esperanza blanca con el 1-1.
El Real Madrid lo buscó hasta el descanso, intentando golpear a un Atlético que solo respiraba cuando el balón caía en Fernando Torres. Hizo todo bien, manteniendo el balón, provocando faltas, parando el ritmo del partido.
En la segunda parte, Torres cerró la eliminatoria de nuevo, Griezmann asistió de nuevo al “Niño”, este recortó y definió para superar a Keylor entre sus piernas.
El Real Madrid se sintió eliminado y ya solo le quedó tirar de orgullo. Se rebajó la agresividad y el Atlético de Madrid dio el paso al frente esperado en un equipo de su nivel.
Luego Cristiano remató y se le escapó a Oblak. El segundo lo cruzó el portugués a la red para firmar un empate que ya nadie movió.
Al Atlético le espera el Barcelona en cuartos tras apear al campeón.

Madrid/EFE

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