Enviar
Mejoras a puertos parten al país
Torre de Babel

Ningún sector relacionado con la operación portuaria coincide en un modelo para modernizar las instalaciones del Caribe
El plan para modernizar el complejo portuario del Caribe se asemeja al relato de la Torre de Babel.
Todos los sectores involucrados ruegan por que se agilice la operación de los muelles, pero hablan en distintos idiomas en cuanto al modelo a seguir para conseguirlo.
La necesidad de mejorar el tema portuario en Costa Rica trasciende en todo el mundo. Los muelles nacionales ocupan la posición 132 en un estudio del Banco Mundial que evaluó a 139 terminales del orbe.
Para el productor nacional la mala situación de los muelles representa gastos de más, pues debe pagar las 13 horas en promedio que tarda cada barco en bahía para ser atendido.
En cuanto a las posiciones divididas, existe la particularidad de que el plan trazado por el Gobierno divorcia a sectores afines y acopla a grupos que han sido históricamente incompatibles.
Esa conclusión quedó clara en un reciente debate de ideas que se realizó en el Hotel Radisson, auspiciado por la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco).
El plan que se puso sobre la mesa de discusión fue dar en concesión la construcción de una Terminal de Contenedores en Moín (TCM) adjudicada al grupo APM Terminals de Holanda y ceder a la empresa privada las mejoras y operación de los actuales puertos de Limón y Moín.
Una de las peculiaridades en torno a la modernización portuaria es que las multinacionales bananeras se apartaron del resto de exportadores en el tema de la concesión de la TCM y lanzaron una lucha por tratar de anular este contrato.
No obstante, ambos grupos coinciden en la conveniencia de fortalecer, con mejor equipo e infraestructura, los puertos administrados por Japdeva para que estimule una competencia entre los sectores público y privado.
Pero el Gobierno discrepa con la operación mixta de los muelles propuesta por los exportadores, pues desconfía de que Japdeva tenga la capacidad financiera para emprender el desafío.
La intención del Poder Ejecutivo es más bien dar el actual puerto de Moín a una compañía especializada en la atención de carga y el de Limón a otra firma que lo especialice en la atención de cruceros para estimular el turismo en el Caribe.
Con ese proyecto el país logrará dar el salto en competitividad portuaria y salir de los últimos puestos que ocupa en la actualidad, defiende el Gobierno.
Por otro lado, la posición de APM Terminals es más neutral. La firma está dispuesta a competir pero le es indiferente si contra el Estado o contra una empresa privada.
A su vez se produce el acercamiento entre dos grupos que siempre han estado enfrentados como son las multinacionales bananeras y el Sindicato de Trabajadores de Japdeva (Sintrajap).
Ambos sectores se oponen a la concesión de la TCM y luchan por traerse abajo este proyecto en los Tribunales. Solo que cada uno defiende intereses distintos.
Los bananeros cuestionan que no existen estudios económicos y por ende no entienden de dónde salió la tarifa de $237 que se les cobraría por cada contenedor de fruta que trasieguen, la cual consideran muy alta.
En tanto que el principal reclamo del sindicato es que la concesión crearía un monopolio privado, pues el contrato le da al potencial operador holandés la exclusividad del manejo de contenedores.
A continuación un resumen de la exposición de hasta 15 minutos que hizo cada uno de los representantes de los sectores involucrados en el tema portuario.
Danny Canales
[email protected]


Ver comentarios