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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Todos son demócratas hasta que llegan a Zapote

Claudio Alpízar | Jueves 28 julio, 2016


Gobernar es una acción complicada que requiere habilidades especiales, que no se aprenden en las universidades ni con capacitación de voceros, son habilidades propias del buen político

SIN TREGUA

Todos son demócratas hasta que llegan a Zapote

La comunicación política es importante en cualquier sistema, pero en el democrático es indispensable por ser este promotor de las divergencias de criterios, la libertad de expresión, la libre asociación y los partidos políticos. Además de obligar a intercambiar, convencer y acordar.
En campaña todos los candidatos a la Presidencia dan cátedras sobre la necesidad del diálogo, de la concordia y de los acuerdos nacionales. ¡Todos son demócratas! Empero, a meses de su llegada a Zapote, quien gana las elecciones empieza a quejarse de los cansados diálogos, de la “finca encharralada”, de la carencia de instrumentos para gobernar. Reclama que no tiene el poder, que no manda y concluye con un gran grito al cielo: ¡El país es ingobernable!
Ortega y Gasset decía que “la política puede significar dos cosas: arte de gobernar o arte de conseguir el gobierno y conservarlo”. Las planteaba como excluyentes, pero pueden ser consustanciales para aquellos partidos que desean reelegirse en el poder, que de lograr gobernar con arte el ciudadano les premiará con la continuidad en la dirección del país. Pero el arte de gobernar está definido por el uso de la comunicación política.
En días pasado la administración Solís se contradijo burdamente con el uso de los fondos que facilita el BCIE, lo que tanto criticaron de administraciones pasadas. Al final de cuentas, terminaron haciendo uso de esos fondos burlando nuestra administración pública y sus controles, prefiriendo pagar a un organismo internacional para su gestión y ejecución. La mayoría del dinero será utilizada para lo que el PAC más criticó: comunicación, prensa, publicidad, información de acciones, capacitación de voceros, comunicación en redes sociales y encuestas de opinión. Será dotar de presupuesto al Ministerio de Comunicación que no existe por ley, un ministerio sin cartera, en sencillo: sin plata.
La administración Solís se autoengaña al creer que su mala percepción se debe a la falta de información, a la gente que no conoce las “maravillas” y los “cambios” que han realizado en 27 meses. Se equivocan, el frío no está en las cobijas, son sus contradicciones, dubitaciones y su engreimiento lo que más le afectan.
Gobernar es una acción complicada que requiere habilidades especiales, que no se aprenden en las universidades ni con capacitación de voceros, son habilidades propias del buen político; y una determinante es la comunicación política, que se distancia abismalmente de informar y publicitar.
Para fortalecer la democracia y demostrar que se le aprecia es indispensable el liderazgo de los diferentes actores del gabinete, desde el Presidente hasta los ministros, viceministros y presidentes ejecutivos, quienes están urgidos más de habilidades políticas que técnicas.
La democracia es comunicación política en su más alta expresión. Es el espacio y el terreno idóneo para el intercambio de opiniones, para tomar y comunicar las decisiones de la forma más acertada; herramienta indispensable para lograr el compromiso con los diversos actores de la sociedad.
Tal vez la diferencia entre la democracia en las aulas y la ejecutada en el ejercicio del poder la aclara el politólogo Giovanni Sartori al decir que “el racionalista tiende a pregunta qué es la democracia, mientras que el empirista instintivamente tiende a preguntarse cómo funciona”.