Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 5 Junio, 2015

Sinceramente
¡Todo acto conlleva consecuencias!

La confianza en una persona, una empresa o un país es generada por la seriedad, la responsabilidad y la credibilidad basadas en la buena fe y en los actos o decisiones respaldados en razones no en excusas de papel.
El entrar en subterfugios no apuntala ni la credibilidad en las autoridades ni en el país. El mayor activo de una autoridad es su liderazgo y sin confianza no lo hay.
El país decidió hace muchos años un modelo de desarrollo basado en el libre comercio. El libre comercio genera grandes beneficios para los consumidores que somos todos los habitantes del país. Siempre son más los consumidores que los productores. Los consumidores más pobres son los que se ven más impactados por el proteccionismo, ya que en el caso de los alimentos, consumen la mayor proporción de sus ingresos.
Si vamos a cambiar el modelo, se debe desarrollar una gran discusión sobre las consecuencias del cambio. No es sobre la base de barreras no arancelarias y presuntas plagas fitosanitarias que el país puede regresar al proteccionismo agrícola.
Miel de abeja, papa, especias, carne de cerdo, carne de res, pescado, plátano verde, chile jalapeño, huevos deshidratados y aguacate han sido atajados en su importación creyendo con eso favorecer a los productores nacionales. Es claro que si se importan estos productos de otros países es porque en aquellos se consiguen en mejores condiciones de calidad y precio. En consecuencia la productividad del país debe mejorarse y no es suprimiendo la importación como se resuelve el problema.
Al dejarse de importar por las barreras fitosanitarias que presuntamente protegen la producción costarricense, esos precios bajos y esas calidades mejores dejan de llegar al mercado. Así las cosas, los precios han subido, la calidad se ha degradado y lo que es peor, al suprimirse la competencia de los nacionales respecto de otros productores ya no existen estímulos para mejorar la productividad, bajar el precio y subir la calidad en la producción de Costa Rica.
Como esos productos son también materias primas para la industria alimentaria que exporta y genera gran número de puestos de trabajo, el perjuicio no solo es para los más pobres en su consumo, sino que se extiende a las exportaciones, la llegada de divisas, la confianza de los inversionistas, la seguridad jurídica y al desempleo.
¿Para quién estamos gobernando? ¿Gobiernan para el pueblo o gobiernan para los productores que siempre son menos? ¿Por qué usar subterfugios si estos habrán de descubrirse tarde o temprano con perjuicio para la confianza nacional?
Más congruencia y más seriedad, más veracidad y menos subterfugio. No se debe proteger lo que no requiere protección. No se debe adoptar medida alguna que conduzca a perder puestos de trabajo al reducir exportaciones. No se debe vulnerar la confianza de país, ya que si se pierde, cuesta años recuperarla.
Si hay validez en algunas medidas deben de técnicamente justificarse. Las medidas que afectan consumo y producción deben ser por tiempo limitado. El gobierno debe luchar activamente por estimular el empleo y las exportaciones.

Emilio R. Bruce
Profesor
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