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TLC con Perú pasa prueba de fuego
Comité de Finanzas del Senado aprobó en un votación simulada el acuerdo con el país suramericano


Washington
EFE

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Perú pasó el viernes su primera prueba de fuego en el Legislativo estadounidense al ser aprobado en una “votación simulada” en el Comité de Finanzas del Senado, lo que allana el camino para su votación definitiva.
Con 18 votos a favor y 3 en contra, el Comité aprobó el TLC con Perú, suscrito el 12 de abril de 2006 y objeto de una intensa campaña de presión en las últimas semanas por parte de funcionarios de alto rango de la administración del presidente George W. Bush.
Su aprobación, en “una votación simulada”, sirvió para medir el apoyo de la clase política al pacto bilateral, que los gobiernos de Estados Unidos y Perú promueven como antídoto para la pobreza y en favor de la creación de empleo y el fomento de las inversiones.
Los tres legisladores que votaron en contra fueron los senadores republicanos Orrin Hatch, de Utah, y Jon Kyl de Arizona, y la demócrata Debbie Stabenow, de Michigan.
Hatch expresó su preocupación por que el TLC pueda afectar las leyes laborales de Estados Unidos, pero el republicano Charles Grassley, de Iowa, aseguró que “nada en el proyecto de ley para la aplicación del tratado, o el propio acuerdo en sí, contiene cláusulas que requieran modificar nuestras leyes laborales”.
Según un borrador entregado a los periodistas, el proyecto de ley para la aplicación del TLC estipula que Estados Unidos no permitirá la puesta en vigor en su territorio de ninguna cláusula del acuerdo que pueda contravenir sus propias leyes.
Según exige la Ley de Promoción Comercial (TPA, en inglés), cualquier Tratado de Libre Comercio debe ser aprobado o rechazado por el Congreso en su totalidad, es decir, sin modificación alguna.
El Comité había programado la “votación ensayo” para la tarde del jueves pero la postergó para la mañana del viernes al recurrir a un reglamento pocas veces utilizado en la Cámara Alta.
Esta “votación simulada” es el primer paso del proceso legislativo y sólo sirve para medir el apoyo político al pacto.
Una vez que los comités correspondientes en ambas cámaras del Congreso realicen estos simulacros, el Ejecutivo remitirá el texto final del TLC, que regresará a los comités y posteriormente, si es aprobado, pasa al pleno de ambas cámaras del Congreso.
La votación del viernes no fue motivo de sorpresa porque el Partido Demócrata, que controla el Congreso, está satisfecho con las modificaciones al TLC en material laboral y ambiental, y con la apertura del mercado peruano a la carne de res estadounidense.
Las protecciones laborales y ambientales figuran también en los TLC con Panamá, Colombia y Corea del Sur, pendientes de ratificación.
De éstos tratados, algunos demócratas siguen poniendo trabas al TLC con Colombia, preocupados principalmente por la influencia que aún puedan tener integrantes de grupos paramilitares, tras el llamado escándalo de la “parapolítica”, y la violencia ejercida contra sindicalistas en ese país.
Se prevé que el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes realice su propia “votación simulada” del TLC con Perú el próximo 25 de septiembre.
Felipe Ortiz de Zevallos, embajador peruano en Estados Unidos, dijo a la prensa que “el Gobierno del Perú ve con profunda satisfacción esta votación simulada y esperamos que se repita (el resultado) el martes 25 de enero en el Comité de Medios y Arbitrios” para que la Casa Blanca someta el TLC a su votación final.
Mientras, Aldo Difilippi, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana en Perú (AmCham Peru), indicó que el TLC “establece una serie de reglas de juego estables que van a permitir que incremente la inversión y el empleo” en Perú.
Como parte de una campaña de convencimiento, ese grupo ha realizado 18 misiones y 325 visitas al Capitolio en los últimos dos años, en las que han participado ejecutivos de empresas de Estados Unidos instaladas en Perú, como Citibank, Nextel, y PriceWaterhouseCoopers.
Los TLC mantienen divididos al movimiento sindical en Estados Unidos y a los representantes laborales en los tres países latinoamericanos. Así, sindicalistas a favor y en contra de los pactos recorren con el mismo ahínco los pasillos del Congreso.
En el caso de Perú, el gobierno de Alan García se comprometió a emitir varios decretos, cinco hasta ahora, para cumplir con las exigencias laborales, pero los detractores insisten en que el TLC aumentará la pobreza, la inestabilidad social y la migración.
Después de los simulacros de voto, y una vez que la Casa Blanca envíe formalmente al Congreso el proyecto de ley, el Legislativo tendrá un plazo de 90 días para someterlo a votación final.
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