Título supo a revancha
Óscar Ramírez y Odir Jacques vivieron momentos contrastantes en la final nacional. Al final, solo uno podía sonreír. www.imagenesencostarica.com/La República
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Título supo a revancha

Herediano le pagó a la Liga con la misma moneda


El título 24 del Herediano dejó sonrisas y lágrimas por igual, unas de felicidad y algunas de revancha, y otras más de sangre, según los protagonistas.
Después de tres finales de morder el polvo ante Alajuelense, el Club Sport Herediano sacó su garra, y se llevó en penales un título que le debían a su afición, dolida por perder en casa la corona de la temporada anterior.


Odir Jacques, artífice casi mágico del ansiado título 24, dedicó la corona a quien considera su maestro, Marvin Rodríguez, con quien ahora comparte el reconocimiento de ser los técnicos más ganadores de la historia del fútbol nacional (seis campeonatos cada uno).
“Estoy muy contento, agradezco a la afición, y al personal del Hospital México”, mencionó Odir, en alusión a una intervención quirúrgica de hace varios meses, que le dio la fuerza para regresar y dar otro trofeo al “Team”.
“Encontré un equipo muy bien trabajado por Mauricio (Wright), de manera que tuve más tiempo para dedicarme a ordenarlo y motivarlo”, dijo el carismático brasileño.
Pero la noche no fue solo de Jacques: el más buscado sin duda fue el portero Leonel Moreira, héroe de la tanda de los penales.
“La figura fue todo el equipo, yo solo soy un instrumento de Dios”, aseguró el “1” florense. “Estuve enterrado el mayor tiempo del campeonato, pero hoy (el sábado) me siento más vivo que nunca”, añadió.
Moreira paró dos penales en la tanda, uno al lateral Kevin Sancho y otro a Johan Venegas, el más decisivo.
Otra de las figuras del equipo rojiamarillo en la final fue igual de comedido en sus declaraciones. Hablamos de Elías Aguilar, motor del mediocampo y autor del último penal florense.
“Estoy agradecido, porque en el pasado atravesamos muchas humillaciones”, sentenció Aguilar, en referencia a las finales que habían perdido con la Liga, que incluso celebró dos títulos en el Rosabal Cordero.
En la acera del frente el tono se sobrepasó. Entre reclamos salió Óscar Ramírez, que aseguró que a su equipo se lo llevaron “a puro pito”.
Esto y llamar sinvergüenza al árbitro central le costó la expulsión y vivir la tanda de penales a la sombra del camerino.
Después del partido, ya con las revoluciones bajas, el “Macho” se disculpó por su conducta, y se limitó a aceptar la derrota como “cosas del fútbol”.

Jeffry Garza
Para La República


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