Titularización de obra pública, beneficio para todos
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Titularización de obra pública, beneficio para todos


Más papel en el mercado, menores deudas para el Gobierno y mejores servicios públicos son solo algunos de los beneficios de utilizar esta figura

Agustina Cobas
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Hace varios años los términos “bonos de deuda” o “titularizaciones” eran comprendidos solo por las empresas privadas que buscaban nuevas formas de financiamiento alternativo al crédito bancario, y les eran familiares a algunos inversionistas más sofisticados que otros, que se animaban a acudir al mercado de valores en busca de opciones de inversión menos convencionales.
Ahora los tiempos han cambiado. La posibilidad de que sean las instituciones públicas las que construyan obra de infraestructura a través de un fideicomiso que se financie colocando bonos en el mercado es ya una realidad.

Ejemplo de ello es la construcción de los proyectos hidroeléctricos de Peñas Blancas y Cariblanco, ambos realizados a través de la creación de un fideicomiso entre el Banco Nacional y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), a través del cual se colocaron bonos en el mercado por un monto superior a $225 millones.
El fideicomiso, figura que se había quedado relativamente dormida luego de los proyectos hidroeléctricos del ICE, vuelve a despegar con más fuerza este año, impulsando la construcción de nueva infraestructura pública.
El Banco Nacional, a través de su área de banca de inversión, se propone darle mayor empuje a la utilización de esta figura para la construcción de obra pública.
“Estamos buscando desarrollar proyectos a la medida, para ello hemos tenido que ir identificando a las instituciones y ver la respuesta. Todo lo estamos haciendo a través del mercado de
valores, creemos que es necesario darles más papel donde invertir a los fondos de pensión, que sufren el problema de la falta de alternativas de inversión en el mercado local”, comentó Ronald Vargas, director de banca de inversión del Banco Nacional.
La figura que más se ha utilizado y por la que esta entidad ha apostado es el fideicomiso, instrumento por medio del cual un ente, como por ejemplo la Caja Costarricense de Seguro Social, que se convierte en el fideicomitente, traspasa sus bienes a dicho fideicomiso, para que este los administre por un periodo de tiempo determinado.
El fideic
omiso, para financiar las obras, realiza una emisión de bonos en el mercado de valores, y con los recursos recaudados se construyen las obras y las mismas se le arriendan a la entidad, en el ejemplo, la Caja.
Uno de los principales beneficios de la utilización de esta figura para construcción de obra pública radica en la importante reducción de gastos que puede hacer el Gobierno.
“Si una institución del Estado quiere comprar un edificio, tiene que contemplarlo en el presupuesto anual, y si el costo es de ¢1.000 millones, son ¢1.000 millones en un presupuesto de un año, de un activo que dura 50 años, no hay una concordancia entre la vida útil y la presupuestaria”, explicó Vargas.
A través de la titularización, ese costo se puede repartir en el tiempo que dure la construcción de la obra, permitiendo al Gobierno optimizar la forma en que utiliza los recursos destinados en el presupuesto anual.
Una clara señal que permitirá avanzar en la utilización de esta figura es el entendimiento que las autoridades del Gobierno tienen de la misma y la predisposición a financiarlos.
“El Ministerio de Hacienda está dispuesto a que la iniciativa privada construya mucha de la infraestructura que este país necesita, y el Gobierno a garantizar los flujos para que eso se construya. ¿Qué ganamos en el Gobierno?
Por ejemp
lo, una escuela nos cuesta 100, en lugar de sacar en un año los 100, lo que vamos a sacar es la parte correspondiente al servicio de 100 en cinco, diez o 15 años, y eso nos multiplica los recursos para realizar obras”, expresó Guillermo Zúñiga, titular de la cartera.
Por otra parte, el mercado de valores sería otro de los ganadores de la mayor utilización de este instrumento, pues los nuevos papeles llegarían en momentos en que los inversionistas institucionales claman por mayores alternativas de inversión locales.
“Este mecanismo activa la iniciativa privada y permite un esquema de titularización típico que va a representar bonos en el mercado, oportunidades de inversión para los fondos de pensión y los de inversión”, agregó Zúñiga.

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