Nuria Marín

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Lunes 1 Agosto, 2011


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Tirar, ¿reflejo nacional?


Es increíble cómo el verbo tirar, utilizado en una serie de expresiones populares, denota algunas reveladoras facetas del ser y quehacer nacional. Por ejemplo, “el tirar la bola para adelante.” Eso es ni más ni menos lo que muchos gobiernos han hecho con problemas que se repiten una y otra vez. El más reciente ejemplo, la Caja Costarricense de Seguro Social.
Sea desde la Caja o tantas otras instituciones, no se les entra a los problemas de fondo. Se toman medidas paliatorias de corto alcance y simplemente se le deja el problema al gobierno entrante. Se trata de un juego peligroso pues tarde o temprano los problemas nos explotarán a todos los costarricenses y la situación será mucho peor.
Otra práctica tica, “el tirar la casa por la ventana," tiene dos caras. Si bien en tiempos de abundancia se trata de una muestra de desprendimiento y esplendidez, en países como el nuestro, con tantas necesidades, se comprometen escasos recursos públicos dejando de lado las verdaderas prioridades.
Otro mal nacional es el señalado por don Eduardo Lizano, el seguir sin medir las consecuencias del “nadadito de perro,” el creer que podemos dar el mínimo esfuerzo y vivir en una especie de conformismo “feliz.” Peor aún, optar por renunciar a mejorar las cosas y “tirar colectivamente la toalla” a entrarles de frente a los retadores y difíciles, pero no imposibles, desafíos de nuestro país.
Tal parece también que nos hemos vuelto especialistas en “tirar la piedra y esconder la mano”. Es más fácil señalar culpables, trasladar responsabilidades a otros, por ejemplo a gobiernos anteriores u otros poderes de la República, que entrarle de frente a la solución de los problemas. ¿Podremos seguir como país así?
Otra peligrosa práctica, que va contra los verdaderos valores costarricenses de buena fe y solidaridad y de las relaciones constructivas, es el afán y la miopía de algunos pocos que con el afán de tomar atajos al éxito recurren sin escrúpulos y a veces hasta con alardes a “tirarse al otro”, pésimo ejemplo para nuestros jóvenes pero olvidándose también de que tarde y ojalá más temprano ”el tiro les saldrá por la culata.”
En el arte de tirar, no todo es negativo. Existe como en todo una versión positiva y optimista del verbo al que por vocación y convicción invito a todos los y las costarricenses que abracemos. ¡Tenemos el poder y la responsabilidad de tirar un nuevo juego de cartas!
Tenemos también el poder y la responsabilidad de arrollarnos las mangas y hacer un cambio de rumbo y de mentalidad nacional.
Hay que romper con las nefastas conductas que a nada positivo conducen y como país debemos, con ahínco, decisión, creatividad y compromiso, de lanzarnos a resolver graves y urgentes desafíos como el combate de la pobreza, la creciente inequidad, el reto del crecimiento con sostenibilidad y la necesidad de encontrar un nuevo modelo de desarrollo que genere riqueza para el mayor número.

Nuria Marín