Enviar
Jueves 10 Julio, 2008

Tiranía en democracia (2)

Gaetano Pandolfo
[email protected]


Durante la Asamblea Plenaria en que Liberación Nacional nombró candidatos a diputados, un periodista puso en boca de Oscar Arias esta afirmación.
“Creo que es mejor evitar el caos y la anarquía y promover la tiranía en la democracia, es decir, un mandato claro, con un líder que sabe lo que es, lo que quiere y quiénes le pueden ayudar a conseguirlo”.
Los detractores de don Oscar han hecho fiesta de esta información falsa, pues consta en grabaciones que lo que Arias expresó fue lo siguiente: “Si la democracia no rinde sus frutos, la gente va a terminar cuestionándose el sistema democrático y ¿qué es lo que queda? ¿Cuál es la alternativa al sistema democrático? O la anarquía o la tiranía. Eso no es lo que queremos. De tal manera que lo que he pedido a esta Asamblea es que me dé un mandato claro…” etcétera.
En todo caso, no me interesa ser defensor de palacio y mucho menos que me metan en un saco como parte de una campaña promovida por los del memorando para defender al Gobierno y contrarrestar la crítica.
A Arnoldo Mora le dije, sin pronunciar su nombre, que no era propio de un hombre que se dice culto, faltarle el respeto a don Oscar mofándose de su enfermedad y ahora sale con un domingo siete, haciéndose el importante por lo que escribe contra “el régimen”. No don Arnoldo, los perros no ladran porque usted cabalga; ladran por lo fétido de sus opiniones.
Escribí mi artículo “Francotiradores sin brújula”, solo por una razón: hastiado de leer tanta crítica al Gobierno y a don Oscar en lo personal, reflexioné sobre lo que podrían pensar y sentir estos francotiradores tan bien posicionados en los medios de comunicación, cuando atacan y atacan y de pronto los titulares de la misma prensa donde escriben contra “el dictador” dicen: “Gobierno de Arias mejor evaluado de las últimas siete administraciones. Cuenta con un 64% de opiniones favorables”.
Y eso fue todo: leí esto y escribí.
Yo no soy —lamentablemente porque es sobria y bella— Mishelle Mitchell; no soy vocero de prensa y ya dije que voté “no” al TLC. A don Oscar solo lo he visto de frente una vez en mi vida, comprando libros en Lehmann, así que los francotiradores como que siguen sin brújula.
Mi queridísimo don Beto, cuando discute sobre la persona y la figura política de don Oscar Arias, en una de sus tantas desilusiones nos recuerda que “cuando fue a recibir el Premio Nobel de la Paz, protestó porque a su canciller Rodrigo Madrigal Nieto lo habían hospedado en el mismo hotel que a él”. Ego y soberbia, supongo.
Con todo respeto al maestro, a quien aplaudo por mantener honesta oposición al gobierno del “golpista”, crítica que nadie ha pedido que cese, parece que oyó campanas y no supo donde, porque la historia es totalmente al revés.
Don Oscar recibió honores de Jefe de Estado y fue hospedado junto a doña Margarita y sus hijos en el Palacio Akerhus y parte de la comitiva, incluyendo a don Rodrigo, en el Gran Hotel de Oslo, donde, por cierto se celebró la cena oficial. Personas que estuvieron ahí, cuentan que fue el Canciller quien estuvo molesto porque se sintió aislado del magno evento.
Ahora, esto poco interesa: queda clara la animadversión a la figura de don Oscar; la hay ideológica; la hay sana y la hay por mucho de lo que señalamos: envidia y resentimiento. Este corto intercambio de opiniones la ha dejado más al descubierto.