Gaetano Pandolfo

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Viernes 20 Junio, 2008

Opinión del redactor
Tiranía en democracia

Gaetano Pandolfo
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Cuando escribí mi comentario “Francotiradores sin Brújula”, el sábado 7 de junio, tenía en mente una segunda opinión que igual giraba en torno al gobierno de don Oscar Arias. Es la que escribo.
Sin embargo, mi viejo profesor en la Escuela de Periodismo, don Alberto Cañas, se me atravesó en el camino, se sintió justamente aludido por mi nota y respondió con la elegancia y el estilo que le caracterizan.
A don Beto lo venero; cuando terminó de leer mi libro testimonial “Para Nunca Olvidar”, escribió en sus Chisporroteos del 25 de enero de 1994 lo siguiente: “no sé si el autor ha escrito la impresionante obra que ha escrito como una catarsis o como una admonición. El hecho es que resulta imposible no leerla como quien presencia un exorcismo. La terminé de leer con los pelos de punta, con la piel erizada y sentí un extraño deseo de aplaudir: el fondo, la forma y al hombre que lo escribió”.
Me calificó de “espíritu superior y periodista de garra” y ahora agrega que escribo con “enorme honradez intelectual”. Demasiado honor por venir de quien viene.
Amparado a esa honradez intelectual, digo.
Creo en Oscar Arias, me parece un hombre limpio, con buenas intenciones y dado que a la política no concurren los grandes hombres de la patria, como ciudadano le agradezco que haya abandonado su trinchera de paz y nido de deleite espiritual para servir al país. No puedo imaginármelo robando, “choriceando” o metido en contubernios con la oligarquía para triplicar sus ingresos millonarios. Para mí es un hombre sano, que vale la pena; un lujo tenerlo como Presidente y desde luego, como ser humano, arrastra defectos personales bien definidos, ninguno que tenga que ver, creo, con asuntos ideológicos. Se me hace imposible pensar que don Oscar quisiera robarse Ojo de Agua (TLC).
Pero don Oscar es el presidente de la República y por su investidura merece respeto, detalle de honor que no le ofrecen los francotiradores a que me referí.
Un ex ministro de Cultura de gobierno liberacionista, escribió en LA REPUBLICA del 30 de mayo esto: “poco antes de partir ronco y volver mudo de Estados Unidos, Oscar Arias….”.
Don Beto, esto es una falta de respeto al Presidente de Costa Rica y se la hace un hombre “culto”, que una semana antes, el 23 de mayo, hizo mofa indirecta de la salud del mandatario, tanto, que me hizo recordar los biliosos “análisis” de Montaner, quien viene matando a Fidel Castro desde 1962.
Usted también, apreciado maestro, en uno de sus “Chisporroteos”, calificó al nuevo Estadio Nacional de mamotreto y lanza “la chinita” de que será bautizado con el nombre de… ya ustedes saben quién. ¿Oscar Arias, don Beto?
¿Por qué mamotreto, maestro; conoce la maqueta; ha investigado cómo quedará La Sabana; sabe algo del patinódromo y que no será parqueo? Aventurarse a insinuar que el Estadio será bautizado con el nombre de Oscar Arias huele a rencor, a sátira, a mofa, que es lo que reclamé en mi artículo. Igual don Ottón, delante de usted, se burló de la enfermedad del Presidente y usted quedito.
Lo de la reelección se lo dejo a los constitucionalistas, usted tiene una opinión: Rubén Hernández otra; pero, una nación civilista que aborrece los golpes de Estado, votó mayoritariamente por “el golpista” y eso hay que respetarlo.
Usted en la televisión, sin conocer el resultado final de las elecciones, nos anunció feliz y sobresaltado: la tercera República. ¿Afinidad al PAC o rencor a don Oscar?
Don Beto: no alcanza el espacio. Ya hablaremos de tiranía en democracia. Por ahora, otra pregunta.
¿Por qué, pide, ve bien y aplaude la reelección cuatro años en la Asamblea Legislativa, de Tony Pacheco, pero le desagrada la de don Oscar? ¿Tiene argumentos diferentes a las proclamas golpistas de don Luis Alberto?