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Martes, 15 de octubre de 2019



NACIONALES


“Ticos” en China: la seducción del idioma y las complicaciones de aprenderlo

Sacrificio por una vida mejor y un proyecto a largo plazo

Javier Adelfang [email protected] | Sábado 06 octubre, 2018

China


Cada vez son más los costarricenses que aprovechan la generosidad del gobierno chino para venir a estudiar el idioma y buscar un mejor futuro.

En los últimos tres años llegaron 159 costarricenses becados, de los que 89 vinieron exclusivamente por el idioma.

“Al compás del desarrollo de las relaciones con China, en Costa Rica se ha generado un interés cada vez mayor por conocer el país. Una prueba de ello es el creciente número de estudiantes ticos” comenta Yang Zhongan, Jefe de la Sección Política y prensa de la embajada de China en Costa Rica.

Cada beca ofrece a los estudiantes el pasaje de ida y vuelta, el alojamiento en una residencia universitaria, los costos de la educación y un estipendio mensual que varía entre los 2.500 y 3.000.

Quienes vienen por una carrera o postgrado tienen un año intensivo de clases de idioma.

Una vez instalados en el país, comienza la aventura del chino, un idioma difícil de aprender para cualquier occidental, donde las diferencias gramaticales y la cuestión de los tonos llevan enredos dignos de película.

“El primer mes en Beijing me perdí y como era muy poco lo que sabía decir, en vez de pedir ayuda terminé pidiendo un beso (Qǐngwěn en vez de qǐngwèn)” cuenta Belisa Torres, quien lleva tres años viviendo y estudiando en China, gracias a las becas que otorga el gobierno.

Las palabras en el idioma chino están compuestas por dos caracteres y cuatro tonos fonéticos. Para facilitar el estudio de estos caracteres, existe el “Pinyin” que es el sistema de transcripción en el alfabeto occidental, utilizando acentos para diferenciar los tonos. Si no se interpretan de manera correcta los tonos, la misma palabra, escrita en Pinyin, puede tener significados distintos

Torres como la mayoría de los ticos que están en China se fueron en búsqueda de un mejor futuro, de oportunidades que Costa Rica no puede dar, ella sabe que China se ha convertido en el centro de los negocios mundiales, y hablar el idioma marca la diferencia.

En Latinoamérica saber inglés ya no es un distintivo en el mercado laboral y un tercer idioma se alza como una necesidad para diferenciarse.

Lo más difícil del idioma para los ticos es la escritura.

“La escritura es muy compleja. Hay que memorizar mucho e identificar. Hay que tener mucho compromiso, pero también hacer las clases más dinámicas. Hay que amar el idioma”, señala Torres.

Guillermo Fonseca tiene 20 años, ascendencia china (su segundo apellido es Yockchen) y tomó la decisión de venir a China apenas terminó el colegio para estudiar Comercio Internacional con una beca del gobierno.

“Mis planes eran ir a EEUU hasta el momento en que vine porque a los ticos nos queda muy cerca, pero estando acá me enamoré de China” cuenta Fonseca.

Para dejar atrás a la familia y los amigos hay que ser valiente, pero también tener como meta un objetivo de vida.

“Yo quiero llegar a tener un buen trabajo, un buen futuro. En Costa Rica lleva mucho tiempo, y no siempre se puede. China me da oportunidades que Costa Rica no me va a dar nunca. Acá se aprecian cosas que allá no se aprecian”, afirma Fonseca.

En general, el aprendizaje lleva bastante tiempo, y los ticos coinciden en que el tiempo mínimo para poder mantener una conversación de rutina en la calle es necesario entre seis y ocho meses estudiando seriamente todos los días.

Pero la experiencia no solo pasa por el idioma. Al país llegan estudiantes de todo el mundo con el objetivo de aprender chino y eso permite conocer un crisol de culturas.

Manrique Rodríguez fue de la primera camada de costarricenses en llegar al país; en 2007 cuando Costa Rica iniciaba relaciones diplomáticas con China.

“Mi conocimiento al momento de llegar era de total ignorancia. En 2007 se sentía la apertura hacia los extranjeros, porque además se preparaba para las Olimpíadas. Era una experiencia hermosa estar conviviendo con gente de todo el mundo”, agregó.

Él vino a hacer un postgrado en ingeniera de cuatro años, por lo que el idioma era una obligación, sin embargo no su preferencia. Pese a ello, ya lleva 11 años en el país.

“Al conocer gente de otros países uno termina aprendiendo otros idiomas, aprendí ruso antes que chino. Pero el idioma se termina aprendiendo porque no queda otra. Sabía que iba a estar mucho tiempo en China”, señala Rodríguez.

El gobierno chino hace un gran esfuerzo por atraer a estudiantes extranjeros al país. Al fin y al cabo, se trata de la segunda potencia mundial y es importante poder mantener relaciones en el mismo idioma.

Los ticos, agradecen la oportunidad y saben que no se puede desaprovechar.

“La beca es una gran oportunidad, es como un impulso para un proyecto a largo plazo que uno tenga, No tiene sentido aprender el idioma si no es con un objetivo relacionado con China”, cuenta Mercedes Flores, que con sus 25 años lleva dos en China estudiando y ahora también trabajando.

Su beca duraba un año, pero decidió quedarse uno más ya que como ella dice “El chino se estudia, pero también se aprende, ya que lo que se ve en la universidad no es lo mismo que se aprende en la calle”.

El idioma chino requiere esfuerzo y dedicación, pero la recompensa de poder hablarlo no tiene precio.








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