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La cara negativa se encuentra en el mundo empresarial, donde diferencia salarial crece
Ticas recortan brecha en el poder
- Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer, con un 40% de diputadas en Asamblea Legislativa
- Laura Chinchilla, presidenta electa, buscará igual número de mujeres que de hombres en su equipo de mando


Daniel Zueras
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Con la colaboración de Daniel Chacón
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Costa Rica recibe hoy el Día Internacional de la Mujer de 2010 con una presidenta electa y el 40% de las curules del futuro Congreso en manos femeninas, a la vez que la primera mandataria confirma su deseo de contar con un gabinete dividido mitad y mitad, entre mujeres y hombres.
Estos pasos son históricos en un país en el cual las mujeres adquirieron el derecho al voto en 1953, y refleja una evolución cultural del papel femenino en el ámbito profesional.
Gran parte de este proceso evolutivo ha tenido que ver con el creciente rol de las profesionales, en comparación con la Costa Rica de hace 50 años, cuando el país era más que todo un productor agrícola, y los hombres realizaban la mayoría de los trabajos.
“La visión de José Figueres y de Daniel Oduber ayudó mucho, porque creían en la participación femenina”, dijo Sonia Picado, ex diputada y presidenta del Instituto Interamericano de los Derechos Humanos.
En los últimos años, por su parte, los hombres presentan menor resistencia a ser liderados por las mujeres, en gran parte debido al cumplimiento obligatorio de las cuotas de representación femenina en puestos elegibles de las nóminas políticas, hoy cifradas en un 40% y que ascenderán al 50% en las elecciones de 2014.
“En 2000 se obligó a los partidos a colocar mujeres en lugares verdaderamente elegibles, bajo la amenaza de no aceptar la inscripción de las listas”, rememoró Picado. Antes de este hecho, la proporción de diputadas era del 19%.
Otro factor que ha ayudado en el ascenso de la mujer en el poder tiene ver con los cambios a nivel internacional, desde Srimavo Bandaranaike, primera ministra de Sri Lanka en 1960, en distintos países ha habido más presidentas elegidas.
Si en el mundo de la política se han dado avances a favor de la mujer, en contraste hay rezagos más claros en el entorno laboral y empresarial, pese que han logrado mejorar sus condiciones en varios sentidos, incluido el de la formación.
En cuanto a este factor, el sexo femenino tiene un mayor grado de escolaridad, el 27% de las trabajadoras tiene formación universitaria, frente al 19% de los hombres.
Costa Rica es el país que más ha avanzado, aseguró Mónica Araya, presidenta de la firma Alta Group y de la Federación de Cámaras de Exportadores de Centroamérica.
Por su parte, además, algunos casos demuestran que la capacidad y el tesón pueden llevarlas a lo más alto.
“Mi experiencia personal es que no he tenido impedimentos”, comentó Sylvia Varela, gerente general de la farmacéutica Pfizer; eso sí, considera que “existe una percepción de que es más difícil para una mujer que para un hombre escalar en una empresa”.
Otra de las pocas mujeres que han conseguido llegar a lo más alto es Mónica Nagel, directora de Asuntos Corporativos de Aeris, que gestiona el aeropuerto Juan Santamaría, quien tampoco notó discriminación dentro de su empresa, aunque “depende de la cultura empresarial. Quizá aún queden algunos lugares donde los hombres crean que sabemos menos, criterio errado”.
Sin embargo, son pocas las mujeres en verdaderos cargos de responsabilidad en las empresas más grandes del país. El machismo continúa imperando en los negocios, y ascender resulta más complicado para ellas.
Araya reconoció que le costó llegar a la cúpula, y es que las resistencias por ser mujer siguen siendo ciertas en el entorno empresarial.
Peor aún, la brecha salarial ha crecido en los últimos 20 años. Actualmente, hay una diferencia entre hombres y mujeres de un 26% para el mismo puesto, según un reciente estudio del Estado de la Nación.
“Creo que efectivamente para la mujer es más difícil ser emprendedora, porque a la vez somos jefas de hogar, y tenemos responsabilidad de familia e ingreso seguro. Igualmente, aún sigue existiendo una diferencia de ingresos”, acotó Araya.
La mayor diferencia en los sueldos entre hombres y mujeres se da con los sectores más educados y en la parte más baja de la pirámide. Desde 2003 esa brecha salarial crece más entre mujeres y hombres con estudios universitarios.
Esa diferencia se da en parte por la mayor agresividad de los hombres a la hora de negociar un salario, explicó Sylvia Varela. Además, las mujeres tienden a rechazar un empleo si no se considera capacitada para este, mientras que el aspirante masculino lo toma sin dudar.
Otra parte de esa brecha viene dada porque muchos empleos femeninos no son a tiempo completo, aseguró Isabel Román, investigadora del Estado de la Nación.




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