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Retrasos en vigencia de Cafta, alteraciones del tipo de cambio y restricción de créditos serían las principales causas
Textileros pierden 6 mil plazas

Ernesto José Villalobos
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Para Mireya Núñez, quien hoy se dedica a las labores domésticas, el cierre de la planta que la multinacional Hanes mantenía en Barreal de Heredia, significó un gran impacto.
Al igual que esta ex operaria de una máquina overlock, casi 1.000 personas quedaron sin trabajo a mediados de este año, tras la decisión de la compañía de llevar su operación a un país asiático.
Casos de empresas como el mencionado suman ocho en lo que va del año y han sido responsables de que a la fecha el sector textilero nacional reporte 6 mil plazas menos en sus planillas.
En fecha similar, la textilera VF Corporación cerró sus tres plantas en suelo costarricense y dejó a más de 400 personas sin empleo.
Estos dos ejemplos forman parte de los cerca de 12 mil empleos que ya se perdieron este año en el sector industrial.
“El impacto en el sector textil ha sido muy fuerte; perdimos credibilidad y esto se tradujo en un recorte de las órdenes de trabajo que llegaron a las empresas costarricenses. En marzo de 2008 nuestro sector se comprometió con una serie de clientes en Estados Unidos, a trabajar bajo las cuotas del Cafta (Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos), y justo cuando levantábamos la cabeza, el 11 de setiembre, nos anunciaron que habría un atraso más”, explicó María Aminta Quirce, directora de la Cámara Textil Costarricense (Cateco).
A pesar de lo acontecido, los textileros ven con optimismo el inicio de 2009, sobre todo con la entrada en vigencia del Cafta.
“En respuesta a los traspiés sufridos en la aprobación y ratificación del tratado con Estados Unidos, los empresarios del sector textil han tomado medidas preventivas; una de ellas es la diversificación, no solo de mercados destino sino de las líneas de producción, lo cual ha permitido disminuir los costos de operación para poder competir”, agregó Mónica Segnini, asesora de varias empresas textileras radicadas en el país.
Si bien enero de 2009 marcará el inicio de lo que los textileros confían sea una nueva oportunidad para recuperar algo de lo perdido, las estimaciones para ese periodo confirman que los primeros resultados positivos no se verán hasta después de la segunda mitad del año.
La disminución de empleos o cierres de operación de otras industrias, sumado a lo que reporta el sector textil, superaría los 14 mil al finalizar 2008.
La producción para este periodo caerá al menos un 4%, lo que se traduciría en una pérdida superior a los $230 millones, de acuerdo con la revisión del desempeño anual llevado a cabo por la Cámara de Industrias de Costa Rica.
Entre los factores señalados como responsables de la disminución de la actividad industrial en el país, figuran el fuerte incremento de los precios de materias primas (como el acero y las resinas), la contracción de la demanda externa de productos industriales, la aceleración de la inflación interna, el comportamiento del tipo de cambio, la elevación de las tasas de interés y una reducción del crédito.
“Nuestro sector había venido creciendo a un ritmo de casi el 9% anual, durante los últimos tres años. Los industriales somos conscientes de los retos añadidos que presenta la coyuntura de crisis internacional, de la necesidad de buscar con urgencia soluciones imaginativas, y aportaremos nuestro mejor esfuerzo para sortear las dificultades que nos esperan en 2009”, apuntó Juan María González, presidente de los industriales.
Para 2007, la industria reportó una producción exportable cuyo valor se ubicó por encima de los $7.290 millones, lo cual representó casi un 40% de lo comerciado por Costa Rica.
Dentro de este monto, el sector textil representó poco menos del 7%, es decir $501 millones.
La valoración de la Cámara de Industrias arroja como otros de los sectores que han reportado estancamientos en sus índices de crecimiento, a los productores de frutas tradicionales, la construcción, los metalmecánicos y la industria cementera.
Entre los industriales se habla de que los cierres de noviembre y diciembre de 2008 serán termómetro para lo que pueda acontecer en 2009.
De acuerdo con las proyecciones del gremio el mejor resultado que obtendrán durante 2009, será el balance, es decir no reportar pérdidas.
“La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Panamá bien podría ser la tabla de salvamento de algunos sectores”, indicó González.
“El hecho de que en ese país esté llevándose a cabo un proyecto tan grande como la ampliación del Canal, abre y mantiene oportunidades de mercado para algunas empresas”, complementó el jerarca de los industriales.
Para subsectores como el alimentario, la crisis representa más que una alarma, una oportunidad para diferenciar su producción y evaluar nuevas oportunidades de mercado.
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