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TENIS-TICO

Ricardo Castro Calvo
Para La República

El año 2008 se inició con la edición 44 de la Copa del Café. Están representadas 47 naciones en el torneo juvenil costarricense.
De los 64 jugadores en la llave de menores de 18 años participan 29 europeos, 21 latinoamericanos, diez norteamericanos y dos orientales, y de las jugadoras U18 compiten 25 europeas, 22 latinoamericanas, cinco norteamericanas y una hindú.
La participación de los jugadores y jugadoras de Europa, en la Copa del Café, representa un 45% de varones y el 40% en la rama femenina.
Estas cifras deben ajustarse en cuanto a que en ambas llaves tenemos a ocho jugadoras costarricenses que ingresan con tarjeta de invitación o wild card y cuatro jugadores nacionales que ingresaron a la llave masculina. De ellos, solamente Andrea González y Pablo Núñez cuentan, en la actualidad, con ranking de la Federación Internacional de Tenis (ITF).
En este ranking mundial encontramos un porcentaje mayor de dominio europeo si tomamos en cuenta los primeros 100 jugadores al llegar esas cifras al 54% en promedio, en ambos géneros.
Al cierre de 2007, dentro de los diez primeros jugadores del mundo, ocho son europeos y solo Fernando Romboli de Brasil, ganador de la Copa del Café 2007, ocupa el lugar cinco de la clasificación mundial y Ricardo Urzúa-Rivera, de Chile, se ubica en la posición diez. Al concluir la competencia femenina de las diez primeras clasificadas, ocho son europeas y dos son estadounidenses. En la casilla cinco se ubica la rusa Anastasia Pivavorova, campeona de la Copa del Café 2007.
Estas estadísticas nos indican claramente que los europeos tienen un amplio dominio en el tenis juvenil y que como semillero de los y las profesionales, veremos las canchas de este deporte, en manos y raquetas de representantes del Viejo Continente.
En América Latina observamos un renacer de México en al ámbito internacional, con 16 varones y 16 damas con puntos ITF dentro del top 100; un ascenso de Chile con 15 jugadoras y diez jugadoras en el Top 1.000, y Brasil con 24 y 14 en hombres y mujeres, respectivamente, en el mismo orden de los 1.000 y un lamentable estancamiento de Argentina.
Un aparte merece el empuje fuerte en Centroamérica del que hablaremos más adelante.
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