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Las alternativas de trabajo que ofrecerán las industrias remozadas con las innovaciones, serán estimulantes para que el talento nacional desarrolle su potencial

Tenemos todo para innovar

En un mundo que ha cambiado tanto y en el cual las formas de producir y hacer negocios también cambian, Costa Rica debe hacer el mejor uso de su talento humano y de los recursos que ya existen en el país para innovar.
Vemos que se inician programas en busca de unir los recursos y esfuerzos de universidades nacionales y extranjeras con el sector privado productivo y el Estado, para que se produzca esa sinergia capaz de alcanzar las nuevas formas de producir.
Es el paso que hay que dar. El propio presidente Obama se lo pide al pueblo de Estados Unidos, al que ha lanzado un llamado para aumentar las exportaciones, y en medio de la necesidad que tienen de hacer recortes fiscales, propone continuar las inversiones en educación, infraestructura e innovación.
Cada país debe encontrar su camino hacia el modelo de desarrollo que más le convenga. Pero si Costa Rica ha tenido una economía de exportación basada en la producción agrícola, es necesario que se convierta en fabricante de tecnología, y esto hoy exige innovar.
Eso no significa descuidar la política agraria, que tendrá incluso que considerar las nuevas condiciones que traiga el cambio climático para definir nuevamente las zonas de producción agropecuaria de acuerdo a ello y a los requerimientos de los diferentes cultivos.
Pero las universidades tienen abundante recurso humano capacitado y en algunos casos inversión realizada para los nuevos retos que exigen la ciencia y la tecnología actuales; solo falta unir estos conocimientos con la industria.
Los jóvenes necesitan el nuevo tipo de empleos que esto generará. No todos se sienten bien aplicando sus capacidades al trabajo en un call center, y esto los desestimula y aumenta la deserción estudiantil.
El sistema educativo aún no ha dado el cambio que se requiere y no es fácil para los estudiantes vislumbrar las nuevas carreras o las formas actuales de aplicar los conocimientos que adquirieron a otras formas de producción.
Las alternativas de trabajo que ofrecerán las industrias remozadas con las innovaciones, en cambio, serán estimulantes para que el talento nacional desarrolle su potencial, y Costa Rica podrá así exportar novedosos productos que el mundo necesita.
Las oportunidades están ahí. Lo que urge son políticas visionarias para aprovecharlas.
Parece que se dan los primeros pasos ya, pero hay mucho que hacer y no podremos llevarlo a cabo a pasito lento. Habrá que tomar un buen ritmo una vez adoptadas las medidas más acertadas para que todo esto sea una realidad.

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