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Se afecta la competitividad de los exportadores si la eficiencia productiva queda frenada por falta de infraestructura adecuada para transportarla y sacarla de nuestras fronteras
Tenemos el deber de prosperar

Un buen 2011 para Costa Rica no es un deseo que dependa solo de la intención o el optimismo, es algo que debe ser construido con la mayor responsabilidad por los Poderes de la República, regiones, sectores productivos y cada uno de los ciudadanos.
Desde 1854, el comercio internacional constituye el eje de desarrollo en Costa Rica. A octubre de 2010, las ventas al exterior alcanzaron un repunte del 7,7% al registrar $9,9 mil millones; un crecimiento moderado, pero motivador si consideramos que las huellas de la crisis internacional no han sido borradas del todo.
El sector exportador es el motor de desarrollo en cualquier economía, pero lo es más en una como la de Costa Rica, cuya mano de obra calificada requiere la creación de empleos de calidad.
Esto se torna más significativo si se tiene en cuenta que el país es uno de los más avanzados de la región en la venta de servicios, como es el caso del turismo médico.
El sector exportador permite el desarrollo de micro, pequeñas y medianas empresas mediante el encadenamiento productivo, lo que a su vez impulsa al sistema bancario.
Sin duda, el gobierno ha desplegado valiosos esfuerzos en la ampliación y diversificación de mercados para una buena proyección del sector exportador.
Sin embargo, no podemos llamarnos a engaño, se afecta la competitividad de los exportadores si la eficiencia productiva queda frenada por falta de infraestructura adecuada para transportarla y sacarla de nuestras fronteras.
El desarrollo de las instalaciones portuarias no solo impulsa la eficiencia en las actividades productivas de cada región sino que además mejora la calidad de vida en el entorno y promueve la sostenibilidad laboral.
La revaluación del colón ha mantenido en angustia este año a los exportadores, y aunque existen instrumentos de cobertura cambiaria, el gremio argumenta que sus tasas no son aún lo suficientemente competitivas.
El Gobierno debe plantearse un plan estratégico de exportaciones, integral, cuyo objetivo primordial sea aplicar mecanismos eficaces que fomenten el desarrollo de la infraestructura y el acceso a servicios logísticos y financieros en aceptables condiciones de calidad y precio.
El sector exportador representa cerca de un 55% del producto interno bruto nacional y, suministrándole el combustible necesario, probablemente sea capaz de impulsar el resto de los vagones de nuestra economía.
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