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Puede ser exitosa Costa Rica en la conservación y distribución del agua. Pero ni los gobiernos anteriores ni el presente, se han ocupado de actualizar la Ley de Aguas, creada en 1948 y poner al país en condiciones de no tener faltante


Tenemos agua, pero se desperdicia y contamina


Sin agua no puede haber vida, tal como la conocemos. El ser humano por tanto y como es lógico, tiene derecho a ella en condiciones potables, aptas para la conservación de la salud, y suficientes para sus principales necesidades. Proveer esto en forma universal es una de las principales obligaciones de los gobiernos.
No obstante esa contundente realidad, la llamada iniciativa popular tuvo que enviar a conocimiento de nuestra Asamblea Legislativa un proyecto de ley en relación con el agua, ante la inacción de ese Poder de la República para abordar el tema como es su obligación.
Puede que haya habido excepciones entre los señores legisladores, pero nadie tomó la bandera de hacerlo público e insistir día a día denunciando esa falta.
Dicho proyecto es para que se aborden asuntos como la debida protección de las nacientes, las necesarias sanciones administrativas y penales para quienes contaminen o desperdicien el agua o sus manantiales, lo relacionado con el cobro de cánones y la centralización institucional en el manejo del recurso hídrico entre otros puntos.
Los señores diputados saben que nuestra Ley de Aguas, la que rige en este momento, fue creada en 1948 cuando la población de Costa Rica era de solo 600 mil habitantes y se pensaba que el agua era un recurso inagotable.
Puede ser exitosa Costa Rica en la conservación y distribución del agua. Es insólito, pues, que no se hayan ocupado, no solo en la presente administración, sino también en las anteriores, de actualizar dicha ley.
Esto urge para dotar de instrumentos adecuados a las autoridades a fin de que puedan, en efecto, proteger el agua que la población necesita y, bien administrada, distribuirla entre todos los habitantes.
Es mucho lo que hay que hacer en el país en relación con ese recurso, los subtemas involucrados son muchos y diversas las formas de cumplir con el deber de cuidar el recurso hídrico. Mas nada de esto sucede si los gobiernos actúan como si esa realidad no existiera.
Así las cosas, el Poder Ejecutivo estaría a tiempo de convocar para que ese proyecto se discuta. Esto sería uno de los mayores logros de la presente administración, en asuntos verdaderamente importantes y urgentes.
De no hacerlo, o de no despertar el interés de los actuales diputados, recaerá sobre ellos la responsabilidad de no haber actuado en asunto tan vital como ese, teniendo Costa Rica todas las posibilidades de ser exitosa en la materia.
 

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