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Cámaras, mapas digitales y computadoras son parte del plan
Tecno policía contra crimen

Cinco minutos será tiempo máximo de atención de emergencias
Tras muchos años de dar tumbos, el Gobierno decidió apostar ahora a la tecnología como su principal arma de batalla, para vencer al hampa y al crimen organizado.
Por medio de un mapa digital de todo el territorio nacional, un sistema informático a la medida, dispositivos de posicionamiento global (GPS), cámaras de vigilancia, computadoras en las radiopatrullas y el control del sistema de semáforos, las autoridades quieren poner en raya a los antisociales.
No se trata del guion de una película de ficción o acción policial, sino de la estrategia de seguridad que desarrolla Mario Zamora, nuevo ministro del ramo, para entrar en operación el otro año.
Desde un centro de mando nacional, se tendrá acceso a un mapa electrónico del país, dividido en provincias, cantones y distritos. De acuerdo con las necesidades, se representarán las sedes policiales, radiopatrullas e incluso los policías que vigilan a pie por medio del sistema de GPS.
Cuando entre una llamada al 911, las autoridades podrán teledirigir a los policías más próximos al punto exacto de la emergencia.
Si hay cámaras de vigilancia cercanas, enfocarán hacia puntos estratégicos, como rutas de escape, con el objeto de captar las imágenes de los sospechosos.
Asimismo, se controlará el cambio de luces de los semáforos para ocasionar presas y bloquear la huida de los antisociales o bien, dar acceso libre a las patrullas.
En caso de detenciones, los partes policiales se manejarán como un expediente electrónico, por lo que el juez tendrá acceso a la información desde la llamada del 911, incluidos los vídeos y cualquier otra prueba que se genere y de esta forma, condenar a los sospechosos que tengan pruebas contundentes contra sí.
El objetivo del plan es reducir el tiempo de respuesta de los policías a solo cinco minutos tras la llamada de emergencia, crear rutinas de vigilancia de acuerdo con los intereses de los ciudadanos y tener mayor control sobre la labor de cada efectivo, pues habrá un monitoreo a cada momento, explicó Zamora.
El modelo actual de respuesta de la policía está basado en una comunicación radial, la cual puede ser monitoreada por los propios malhechores, y en muchos casos evita que la acción de los efectivos sea ágil.
Pese a las buenas intenciones del Ministro, la policía tecnológica podría no ser efectiva para luchar contra el hampa y el crimen organizado.
La falta de recursos económicos, la facilidad con que los jueces y tribunales dejan libres a los sospechosos diariamente y la falta de constancia en las políticas de seguridad, podrían dar al traste con el proyecto de tecno policía.
En el primero de los casos, solo para construir el centro de mando nacional y el mapa electrónico, se requieren unos $30 millones, dinero que el propio Zamora reconoce no tener y que serán otros “los proveedores logísticos” que determinarán de dónde vendrán los fondos para financiar el plan.
Desde que empezó este gobierno, los diputados se han negado a aprobar nuevos impuestos para la seguridad ciudadana.
El paquete tributario, los gravámenes a los casinos y a las sociedades anónimas no han sido avalados y un préstamo por $192 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para luchar contra el hampa, ya ha sido cuestionado por supuestas consultorías millonarias.
Pero no solo se requerirán $30 millones para echar a andar la estrategia, sino que también habría que hacer una inversión millonaria en radiopatrullas, pues de nada serviría contar con la información que genere el mapa electrónico, si las autoridades son incapaces de desplazarse hasta el lugar de la emergencia.
En estos momentos, la policía solo cuenta con 276 patrullas en buen estado para recorrer todo el país. Para que el proyecto sea efectivo, se necesitan unas 1.500 radiopatrullas, cada una con un valor entre $11 mil y $15 mil.
Así las cosas, las perspectivas de la policía tecnológica podrían no ser muy halagüeñas de primera entrada.
Otro factor que afectaría el éxito de una estrategia como la que diseña Zamora, es la liberación de personas que son detenidas por la policía.
Regularmente, las autoridades judiciales liberan a sospechosos de venta de drogas, robo y asaltos, entre otros delitos, a pesar de que han sido capturados una y otra vez, debido a que los delitos que cometen son contravenciones, o porque el juez así lo dispone.
En ese sentido, es necesario hacer una reforma a la ley para evitar esta situación, señala Danilo Cubero, legislador del Movimiento Libertario.
El otro aspecto que podría boicotear la efectividad de una estrategia tecnológica contra el hampa, es la falta de constancia en las políticas públicas.
El cargo de ministro es una “papa caliente”, por lo que en los últimos cinco años, ha habido cuatro encargados diferentes.
Por esta razón, cada titular llega con una estrategia nueva para enfrentar a los criminales, relegando hasta cierto punto la labor que venía desarrollando su antecesor.
El antecesor del actual ministro Zamora, José María Tijerino, elaboró la política de seguridad y paz social y ahora el enfoque es más tecnológico, habrá que ver cuánto dura esta nueva idea.

Esteban Arrieta
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