Tarifa de megapuerto subiría sin iniciar obra
Moín se está organizando para evitar que se use la actual calle de acceso para que se trasladen por ahí los materiales para la terminal de contenedores, dijo Magaly Cornejo, comerciante del lugar. Marco Monge/La República
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Por atraso en calle que conectaría nuevo muelle con Ruta 32

Tarifa de megapuerto subiría sin iniciar obra

Ruta debe estar lista en octubre; si no, se pierde descuento de $23 por contenedor

Existe la amenaza de que la tarifa que se cobrará en la terminal de contenedores de Moín aumente, aunque no se haya puesto ni una sola piedra en la construcción de ese proyecto.

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La alarma surge porque el Gobierno no ha cumplido su compromiso de construirle una calle a la empresa holandesa que hará la obra para que esta pueda trasladar los materiales que necesita para desarrollar el proyecto.
Hacer la carretera fue un acuerdo al que llegó el Gobierno con la compañía europea para que esta accediera a descontar $23 por contenedor en la tarifa que había ofrecido cobrar.
Se debió llegar a esa negociación ante la presión que hicieron algunos productores nacionales por el golpe en el costo de producción que le propinaría la tarifa inicial.
El compromiso del Gobierno era tener lista al menos una trocha de dos carriles por sentido antes del 16 de octubre de este año, que es, según el cronograma, cuando deberá comenzar la construcción del puerto.
Sin embargo, a dos meses y medio de que se cumpla la fecha límite para tener listo el camino, el Conavi ni siquiera ha escogido la empresa a la que encomendará el trabajo, ni tiene el estudio de viabilidad ambiental en mano.
La definición del mejor trazado de la ruta para impactar lo menos posible el ambiente, la negociación del terreno escogido con los propietarios y el trámite de los permisos ambientales es lo que ha impedido que la obra avance a mayor ritmo.
No obstante que hacen falta varios trámites por cumplir en el Conavi mantienen la esperanza poder escoger la empresa, obtener los permisos y desarrollar la obra en el tiempo que falta.
En cuanto a la selección de la constructora, la respuesta fue que ya se presentaron las ofertas y en los próximos días se anunciará el ganador.
En el caso de los trámites ambientales, todo dependerá del tiempo que se tarde la Setena en resolver. Sobre el plazo de construcción, la empresa que gane debería hacer los trabajos en menos de 50 días para que pueda cumplir con el tiempo establecido.
Sin embargo, la Contraloría puso más complicado el camino al negarle al Conavi —por razones legales— la posibilidad de escoger a la constructora sin concurso e impedir que se presentaran apelaciones al proceso.
Una de las salidas que valora el Conavi para cumplir el compromiso, según se supo en una visita realizada por un equipo de LA REPÚBLICA a la zona, es utilizar como vía de acceso al nuevo muelle la calle actual que conduce a Moín.
Eso, no obstante, no será tarea fácil ante la férrea oposición de los lugareños, sobre todo por el peligro que representaría para los niños el tránsito constante de maquinaria pesada.
Conavi sabía que debía construir el camino de acceso a la terminal desde principios del año pasado, cuando se dio la negociación entre Francisco Jiménez, exministro del Mopt, con representantes de la empresa holandesa APM Terminals.
Incluso en marzo del año pasado, cuando se refrendó el contrato para construir el puerto, la Contraloría le advirtió a la Administración que si no tenía la calle a tiempo no solo se perderá el descuento sino que también atrasaría al concesionario en las obras.
El puerto de contenedores de Moín es una terminal que en sus tres etapas comprende 1,5 kilómetros de muelle, 13 grúas, un rompeolas de 2,5 kilómetros y una profundidad cercana a los 16 metros, suficiente para atender barcos con capacidad de hasta 10 mil contenedores.

Danny Canales
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