Randall Madriz

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Lunes 2 Febrero, 2015

Syriza, Costa Rica y la barba blanca

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Aprovechando el caldo de cultivo que ofrecía una sociedad lastimada económicamente, Alex Tsipras accedió a un resultado positivo en las últimas elecciones realizadas en Grecia.
En medio de un alto endeudamiento público y unas insalubres finanzas del Estado se levantó en Grecia una opción política izquierdista y populista.

Syriza es la abreviatura de Synaspismós Rizospastikés Aristerás (Coalición de Izquierda Radical) la cual es la denominación del partido socialista que echó mano de consabidas tácticas demagógicas para lograr atraer votos a su feudo.
Promesas de ayudas sociales, mejores salarios y un arco iris al final del camino forman parte del discurso de este partido.
Como siempre, los dirigentes de estos movimientos no se detienen a explicar como plantean financiar este incremento en los gastos públicos.
Esta improvisación, propia de los partidos socialistas contemporáneos, preocupa.
Esa preocupación no es exclusiva de los socios económicos de Grecia dentro del seno de la Unión Europea, sino de todos aquellos que hemos identificado que el flagelo económico de los últimos tiempos es la falta de orden en las finanzas públicas.
No todos los países que aspiran al socialismo y al incremento del gasto público cuentan con el cheque en blanco de grandes reservas de petróleo. Aunque, como sabemos, incluso a esos socialistas la realidad del mercado les está pasando una amarga factura.
En nuestro país, la cultura política está mutando.
Los resultados de las últimas elecciones llevaron al Gobierno de Costa Rica a un partido socialista, el cual ya demostró en la práctica que desea satisfacer a los sindicatos sin importar que el gasto público se incremente sin medida.
La factura del aumento en el presupuesto de la República en un 19% la deberemos pagar durante muchos años. Lo anterior, pues la alegría del gasto y los privilegios en el sector público se financian con deuda.
Los mercados ya se sacudieron pues, el señor Tsipras, al ser cuestionado sobre asuntos cardinales de la gestión que plantea, ha entrado en contradicciones.
Esas contradicciones las hemos visto también en nuestro país. Un gobierno que luego de aumentar el presupuesto y ordenarles a los jerarcas del sector público la ejecución en la totalidad del mismo, luego cambia de opinión y expresa que parte de la solución al déficit fiscal es la ejecución parcial de ese presupuesto.
Resultan escalofriantes las declaraciones del señor diputado Gerardo Vargas quien afirmó que “el Gobierno del PAC es una transición a la izquierda”. Con carácter agorero, el señor diputado vaticina este futuro con base en los aumentos de salarios que realizó el gobierno.
Estas tendencias políticas no se detienen a planificar el futuro, no les preocupan los efectos en el sector privado, en la productividad del país, en la generación de empleo no estatal y en la salud de las finanzas públicas.
Al fin y al cabo el Estado somos todos, según ellos, y robando las palabras del presidente Maduro, “Dios proveerá”.

Randall Madriz
Abogado Tributario
[email protected]