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ACCIÓN


Suspendido por violencia

Luis Fernado Rojas lrojas@larepublica.net | Lunes 17 febrero, 2014

Un niño llora en los brazos de su madre, mientras atrás algunos aficionados intentan bajar a la gramilla, ante lo cercano del conflicto entre barras.imagenesencostarica.com/La República


Suspendido por violencia

Enfrentamiento entre barras puso en riesgo la seguridad de los aficionados, ayer en el Estadio Nacional

De deportes a sucesos; de crónica deportiva a crónica roja; ayer el partido entre Cartaginés y Alajuelense fue suspendido, al minuto 41', cuando la barra del Alajuelense cruzó de lado a lado del estadio para enfrentar a un grupo de aficionados brumosos por un motivo que no quedó claro.

El partido continuará hoy a las 3 p.m. a puerta cerrada. Ronald Matarrita disputa el balón al brumoso Andrés Lezcano.imagenesencostarica.com/La República

Los de la Doce invadieron sectores de las graderías donde aficionados; señores, mujeres, niños, bebés, etc., huyeron aterrorizados e incluso buscaron protección invadiendo la gramilla.
Todo lo anterior provocó que el árbitro del encuentro, Henry Bejarano, en forma acertada suspendiera el encuentro, porque quedaba en evidencia que no había suficiente seguridad privada y pública dentro del estadio, para contener a los delincuentes, que no solo crearon disturbios, sino que aprovecharon el caos para asaltar a algunos aficionados.
Los minutos posteriores a lo sucedido fueron de confusión e incluso de manifestaciones encontradas entre los dirigentes. Mientras Jorge Ortega, gerente del Cartaginés, aseguraba que la responsabilidad era del Alajuelense, porque el incidente lo provocó la barra manuda; Raúl Pinto presidente de la Liga, recalcaba sobre la falta de seguridad.
Más tarde, el presidente de Cartago, Daniel Vargas, también esquivó el tema de la falta de seguridad alegando que “se trata de un problema mayor que afecta a nuestra sociedad” y no supo decir qué iba a pasar con la gente que pagó su boleto, ya que el partido fue reprogramado a puerta cerrada.

Más tarde, en un comunicado de prensa, el Cartaginés culpó a la Fuerza Pública por la falta de seguridad, pues expresaron que ellos cumplieron con todos los requerimientos para que se hiciesen presentes 200 oficiales en el partido, y con eso la Fuerza Pública “infringió la ley 7800”, de garantizar la seguridad a todos los participantes en un evento deportivo o recreativo. Por otra parte aclararon que el Cartaginés tenía 150 efectivos de seguridad privada, pero que tampoco lograron controlar lo sucedido.
Los dirigentes del Alajuelense aseguraron que la próxima semana en el clásico nacional, ante Saprissa, no sucedería algo parecido a lo de ayer, porque tendrían mucha seguridad privada y pública, aunque reconocieron que “es muy difícil detener a todos los que usan una camisa rojinegra”, pero no supieron explicar cómo más de 200 personas de una misma agrupación, lograron aglutinarse en un mismo sector numerado del estadio
Fuentes de la Fuerza Pública aseguraron que ellos tenían buena cantidad de efectivos, pero fuera del estadio debido al control que deben ejercer por los daños que realizan estas barras.
Treinta minutos después de suspendido el juego, en las afueras del estadio, cerca del edificio del ICE, la policía estaba deteniendo a grupos de las barras y metiéndolos en las “perreras”. Se dice que hubo al menos 30 detenidos.

Luis Rojas
lrojas@larepublica.net
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