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Estados Unidos insta la firma del Acuerdo de San José
Surgen llamados a la calma ante tensión en Honduras

Washington
Estados Unidos hizo ayer un llamamiento a la calma tras el regreso a Tegucigalpa del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y urgió a las partes a la firma “inmediata” del Acuerdo de San José para restablecer el orden en esa nación centroamericana.
Para Estados Unidos la mejor opción sigue siendo el Acuerdo de San José, propuesto por el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, en su papel mediador, y alentó a su firma e implementación “inmediata”, subrayó Ian Kelly portavoz del Departamento de Estado.
“Enfatizamos la necesidad de diálogo”, dijo Kelly, quien recordó que Estados Unidos apoya la misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para promover este diálogo y las acciones del presidente Arias para resolver la crisis.
Zelaya volvió de manera sorpresiva a Honduras, después de ser expulsado del país el pasado 28 de junio tras un golpe de Estado que llevó al poder a Roberto Micheletti, hasta entonces presidente del Parlamento.
Kelly pidió a las partes que “eviten cualquier acción que pueda provocar violencia en Honduras y acarrear riesgos o daños personales”, después de que se registraran incidentes entre la Policía y simpatizantes de Zelaya, quien se encuentra en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.
La embajada estadounidense está haciendo un trabajo “muy activo” para tratar de calmar la situación y urgir a ambos lados a abrir canales de comunicación, agregó el portavoz.
Asimismo, señaló la disposición de la embajada estadounidense de proporcionar asistencia a los diplomáticos brasileños aunque todavía se está discutiendo qué tipo de ayuda, puesto que han amenazado con cortarles el agua y el abastecimiento de comida.
Kelly instó al Gobierno “de facto” a respetar “la inviolabilidad de la embajada de Brasil en Tegucigalpa” y a las personas que allí se alojan, según la convención de Viena, que rige las relaciones diplomáticas.
El Acuerdo de San José establece, entre otros puntos, la restitución condicionada de Zelaya en el poder, la creación de un Gobierno de reconciliación, una amnistía política para los involucrados en el conflicto, la constitución de una comisión de la verdad y la verificación internacional
Por su parte Zelaya, afirmó a un canal de televisión de Brasil que no pretende pedir asilo político a este país y que está “optimista”, pese a “haber sido recibido con bombas y balas” en Tegucigalpa.
”Sólo le pido a Brasil protección”, declaró Zelaya.
El presidente derrocado reiteró que no sabe cuánto tiempo deberá permanecer en la legación diplomática. 
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