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Superyates se imponen a la crisis

Desde la belleza vertiginosa de un catamarán de 16 metros de eslora hasta la majestuosidad de un yate de tres puentes, la feria náutica de Fort Lauderdale (Florida) exhibe desde ayer lo último de un sector que sortea con "optimismo prudente" la crisis económica.
Se trata de un deslumbrante escaparate náutico, el de mayor extensión del mundo, que atrae todos los años al sur de Florida a cientos de miles de entusiastas de la navegación y profesionales de la industria marina.
El International Boat Show de Fort Lauderdale, al norte de Miami, es una ocasión única para contemplar los últimos modelos de embarcaciones, superyates incluidos, y las novedades del sector: desde motores fueraborda, dispositivos electrónicos o generadores hasta obras de arte, equipos de pesca o ascensores para barcos y todo tipo de mobiliario marino.
Pese a que no soplan aún vientos de bonanza económica, esta cita náutica muestra un "cauto optimismo" en la evolución de este sector.
Una confianza que se constata en el incremento de espacio expositivo, como así "exigían muchos de los expositores para poder acomodar todos sus productos", explicó a Efe Marielle Sologuren, portavoz de la feria que concluye el lunes 31 de octubre.
"Hay factores económicos que conducen a la recuperación del sector", tales como una industria "más adelgazada, con los negocios que han sobrevivido a la recesión" y son ahora "más fuertes y están mejor manejados y financiados", resumió Sologuren, de la compañía Pierson Grant.
Además, subrayó, hay una tendencia "más enfocada en destacar la calidad de los productos que se venden" en todo el mundo.
De hecho, el valor de los productos y embarcaciones exhibidos supera los $3 mil millones, con las primeras firmas y distribuidoras náuticas presentes, lo que demuestra el interés que continúa despertando entre los aficionados a los deportes náuticos.
La feria aporta a la economía de Florida más de $550 millones, algo muy positivo en las maltrechas finanzas del estado.
En su 52 edición, la feria abarca unos 2.790 metros cuadrados en los que se podrá ver, entre otros, el estilizado catamarán "Screaming Eagle", un "ferrari" de 16 metros de eslora construido por Mystic Powerboats de Sanford con motores Apache (para helicópteros) de 1.950 caballos de potencia y capacidad para seis personas.
La embarcación de fibra de carbono, con un diseño que sugiere más bien una nave espacial, está a la venta por cerca de $2 millones y puede alcanzar una velocidad punta de más de 300 kilómetros por hora.
Se trata de una de las diez embarcaciones que exhibe este año la firma Hargrave, de Fort Lauderdale, fundada por un el reconocido diseñador Jack Hargrave.
La otra estrella de la muestra, también de líneas estilizadas, es el "Hargrave's Dreamer", un superyate de tres puentes y 42 metros de eslora con cuatro dormitorios para invitados y uno principal para 13 personas.
A la venta por $19 millones, esta embarcación dispone de un enorme salón, una espaciosa cubierta de popa y puede acomodar a 21 personas.
Los que persiguen una embarcación pequeña, más acorde con su bolsillo, cuentan con opciones nada desdeñables: la firma Boston Whaler, en la bahía Mar Yachting Center, exhibe los modelos 210 Mountauk y el 285 Conquest.
En total, más de un millar de participantes y las primeras firmas del sector con destacadas propuestas convergen en esta feria que ha visto crecer, pese a la persistencia de la crisis, el número de "visitantes, expositores y ventas", precisó Sologuren.

Miami
EFE



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