Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Miércoles 5 Agosto, 2015

Cobrar más impuestos sin racionalizar el gasto es una irresponsabilidad y pasarle la factura a quienes no tienen la culpa

Superando el déficit fiscal

Lo único bueno del asunto es que se le ha puesto atención al problema. Ya casi nadie evidencia indiferencia y son muy pocos los que hablan en favor de él.
El propio equipo del Poder Ejecutivo ha tomado conciencia del problema y estima que hay que resolverlo.
¡Lástima que no cayó en cuenta a tiempo, antes de promover el más alto déficit de la historia costarricense!
Es un hecho que el déficit presupuestario promueve la enfermedad económica y que el sistema empieza a desempeñarse mal. Asimismo, con los ojos en Grecia, son muy pocos y muy obtusos los que siguen haciéndose los tontos ante tan serio asunto.
Si hay tanta diferencia entre los ingresos y los egresos de la economía estatal, hay que considerar varias cosas.
Lo primero es el orden y la inteligencia en el gasto público. La economía existe porque los recursos son escasos, por ello no se pueden acometer todos los asuntos que se desea sino que se deben enfrentar los principales y los que más conviene hacer. Por ello se dice que presupuestar es gobernar.
Sin embargo, en nuestro medio tenemos graves confusiones políticas. Presupuestar se ha convertido en una manía, en un vicio y la mayor parte de los participantes elude sus responsabilidades.
Para algunos se trata de la sobrevivencia de programas y departamentos, aunque no sirvan para nada; para otros se trata de incorporar sus gastos y proyectos sin tomar cuenta de la perspectiva general y los obligados a controlar, sobre todo en la Comisión de Asuntos Hacendarios, muchas veces no solo ignoran sus responsabilidades sino que van por su tajada en la repartición.
La otra cuestión principal es el tamaño del gasto público. En relación con este asunto, el actual equipo presidencial tiene una responsabilidad histórica terrible, pues ha tramitado un presupuesto altísimo con violación flagrante de las normas constitucionales. Incluso se ha llegado al descaro de que el presidente legislativo, en obvia violación al principio democrático que recibió el repudio y condena de la máxima instancia constitucional, declaró aprobado un debate sin tener los votos para ello.
¡Fraude sobre incumplimiento constitucional, más un inmenso daño económico!
Es menester afinar la punta del lápiz y trabajar en las cuentas. Es una tarea ineludible del sector concernido: bajar los gastos, encausarlos debidamente, recortar partidas y revisar programas, seleccionar lo principal y dejar de engrosar la planilla pública, diseñar y aprobar programas para rebajar el gasto público y convertirlo en algo inteligente y apropiado.
¿Más impuestos? La verdad es que si la economía crece, entonces se recogerán más impuestos. Cobrar más impuestos para enjugar la mala praxis gubernamental es castigar al sector productivo. Cobrar más impuestos sin racionalizar el gasto es una irresponsabilidad y pasarle la factura a quienes no tienen la culpa.

Federico Malavassi