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Guerra del gas llegaría a su fin con firma de un protocolo para crear organismo internacional que supervise el tránsito del carburante
Suministros de gas a Europa se reanudarían

Abastecimiento del insumo en Ucrania se mantendría paralizado hasta que este país acepte pagar los mismos precios que en el Viejo Continente, advirtió Medvédev

Moscú
EFE
La guerra del gas entre Rusia y Ucrania, que desde el miércoles pasado tiene a media Europa sin carburante ruso, llegó a su noveno día con atisbos de solución para los consumidores europeos, pero no para los ucranianos.
El presidente del consorcio ruso Gazprom, Alexéi Miller anunció que los suministros de gas a Europa a través de Ucrania se reanudarán "inmediatamente después" de la firma de un protocolo para crear un mecanismo internacional para supervisar el tránsito del carburante por el vecino país.
La gasística estatal ucraniana Naftogaz, que se había opuesto a la presencia de observadores de Gazprom en el marco del grupo de monitores de la Unión Europea, accedió a que expertos rusos participen en las labores de supervisión.
"Vemos que Naftogaz finalmente entra en el cauce de las negociaciones", dijo Miller, citado por la agencia Interfax, en el balneario de Sochi, a orillas del mar Negro, al presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, de las negociaciones que mantuvo la víspera con representantes de la Unión Europea en Bruselas.
La negativa de Kiev a aceptar expertos rusos había impedido hasta ahora la creación de un mecanismo internacional de supervisión del tránsito del gas por Ucrania, condición que exige Moscú para reanudar el trasiego de carburante a Europa.
El máximo ejecutivo de Gazprom opinó que, entre otros factores, "la presión de la Unión Europea" llevó a la parte ucraniana a aceptar el grupo de monitores internacionales con la participación de expertos rusos.
Sin embargo, poco después una fuente del Gobierno ruso indicó que Ucrania ha vuelto a cuestionar la composición de grupo de monitores.
"Esto quiere decir que Naftogaz continúa haciendo tiempo y no muestra interés en solucionar la crisis", dijo a la agencia Interfax en condiciones de anonimato un alto cargo del Ejecutivo.
Mientras desde Kiev se anunciaba la llegada del primer grupo de expertos de la Unión Europea, en Moscú la Cancillería anunciaba que los visados para que los monitores europeos puedan viajar a Rusia serían expedidos de manera urgente.
El primer ministro checo, Mirek Topolanek, quien ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea, llegó a Kiev para afinar con las autoridades de Ucrania la puesta en marcha del sistema de supervisión y se reunirá en Moscú con el jefe de Gobierno ruso, Vladímir Putin.
Aunque con lentitud y tira y afloja, el problema del tránsito del gas ruso por Ucrania, por donde pasa el 80% de las exportaciones de Rusia a Europa, se acerca a su solución, no ocurre lo mismo con los suministros rusos directos a Ucrania, suspendidos desde el pasado 1 de enero.
"En esto no hay ningún avance", informó hoy Miller al jefe del Kremlin.
En la reunión con el presidente de Gazprom, Medvédev advirtió de que Ucrania si quiere gas ruso tendrá que pagar precios de mercado, y no preferenciales como ha sido hasta ahora.
"Si hay un precio, éste debe ser normal, equilibrado, europeo, también para Ucrania, sin rebajas, sin preferencias. Los ucranianos deben pagar el mismo precio que los europeos", dijo el jefe del Estado ruso.
La víspera, en una reunión con un grupo de periodistas extranjeros, Putin indicó que Ucrania debe pagar precios de mercado europeos, que según el jefe del Gobierno ruso son del orden de $470 por 1.000 metros cúbicos de gas natural.
Explicó que, en ese caso también Rusia pagará a precio de mercado, de $3-$4 por 1.000 metros cúbicos y cien kilómetros, por el tránsito por territorio ucraniano del gas ruso hacia Occidente.
Sin embargo Ucrania, que el año pasado pagó $210 por 1.000 metros cúbicos, afronta no solo el aumento a más del doble de la tarifa sino también amenazas de reclamos por daños y perjuicios.
Medvédev insistió en que el robo del gas ruso en el territorio ucraniano, argumento que esgrimió Gazprom para cortar los suministros a Europa, no debe quedar impune.

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