Nuria Marín

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Lunes 3 Marzo, 2008

Creciendo [email protected]
Sueños realidad

Nuria Marín

El año pasado Elena Nascimento se graduó como licenciada en derecho en la Universidad de Costa Rica a la edad de 88 años. Sus palabras: “completar mis estudios era una deuda que tenía conmigo misma y como deuda que se tiene, yo decidí sacudírmela. Creo que nunca es tarde para cumplir con los designios que uno se traza en la vida…”.
Qué mejor forma de celebración del Día Internacional de las Mujeres (8 de marzo) que destacar este ejemplo de vida, llamada de atención para tantas personas que por una u otra razón han renunciado a sus ilusiones y aspiraciones y que en una gran mayoría de los casos se trata de mujeres.
Si entramos a un aula de escuela o colegio encontraremos que niños y niñas tienen por igual esperanzas y metas. Encontraremos sueños para convertirse en las futuras y futuros doctores, astronautas, ingenieros e ingenieras de sistemas, policías, personas de ciencia, comerciantes, técnicos, etc. Al pasar de los años, sin embargo, las mujeres enfrentan obstáculos que les dificultan el cumplimiento de sus metas. La vida de doña Elena es un claro ejemplo, renuncia a concluir sus estudios en Chile, se traslada a Costa Rica por amor al casarse con uno de nuestros connotados literatos Joaquín Gutiérrez, luego se dedica a cuidar de su hija, para finalmente desempeñarse en otras ocupaciones.
Esta es la historia de muchas mujeres costarricenses, mujeres inteligentes y trabajadoras, que fruto de sus múltiples responsabilidades o por solidaridad para con otros, van delegando poco a poco sus sueños, para apoyar con su amor y trabajo las necesidades de sus seres queridos, sea este el cónyuge, hijos e hijas o sus padres. En muchos casos convirtiéndose en verdaderos pilares de sus triunfos y el cumplimiento de aspiraciones ajenas.
Pero, como bien nos enseña doña Elena, nunca es tarde para retomar nuestros sueños, grandes o pequeños, predecibles o inimaginables, admirables o simples, su importancia radica en ser nuestros. Nuestros y de nadie más. Nunca es tarde para ser generosas con nosotras mismas y redescubrir la niña interior que dejamos atrás. Ese ser humano de grandes libertades y aspiraciones. Despertar esa mujer de grandes potencialidades que brillará en lo que se proponga.
Las invito a aventurarse y decidir dar el primer paso para cumplir con la deuda que tienen consigo mismas. Como podrán rápidamente apreciar, el éxito dependerá en muchos casos de ser vencedoras en la batalla interior sobre esa enemiga que se autolimita por temor al fracaso o se exige excesivo perfeccionismo. En otros casos, nuestro empeño y pasión despertará el respeto y solidaridad incluso de extraños o desconocidos. En otros casos despertaremos envidias o enfrentaremos obstáculos. Frente a cualquiera de estas realidades estoy segura de que si dedicamos nuestra fortaleza, dedicación y valentía, nuestros sueños no solo no tendrán límites sino que finalmente los podremos hacer realidad.

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