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Siempre me ha llamado la atención como los medios tradicionales ilustran cualquier noticia, por amplia y global que esta sea, con el testimonio de una persona o la historia particular de alguien que estaba en el lugar donde estalló la bomba o sufrió los efectos de la medida que adoptó el gobierno, o llegó tarde al trabajo por la huelga de los autobuseros.

La razón es sencilla: los medios saben que nos gustan las historias, recordamos mejor los cuentos que los hechos, y nos movemos por las emociones. Puede ser que olvidemos los datos, pero recordamos el sentimiento que nos transmitió y la empatía que sentimos con los afectados.

Como gestores de sostenibilidad, muchas veces producimos sendos documentos informativos, llenos de datos importantes. Trabajamos arduamente en reportes para nuestros públicos de interés, notas para la prensa, informes para la junta directiva, indicadores de desempeño para los ejecutivos. Todo lo fotografiamos, lo documentamos. Y luego nos sentimos muy frustrados cuando nos damos cuenta de que pocos leyeron el reporte, ningún periodista reprodujo nuestros logros, y ni los propios empleados de la empresa conocen bien lo que hacemos.

El “storytelling”, que se ha puesto de moda en años recientes, es una herramienta que puede ayudarnos a comunicarmejor los avances y logros en materia de sostenibilidad. Se define como “el arte de contar historias” para crear una conexión emocional con nuestros públicos.Si bien, como ya vimos, los principios en los que se basa no son nuevos, a medida que se multiplican los medios que permiten producir audiovisuales de bajo costo y crecen las redes sociales, esta herramienta alcanza mayor credibilidad y uso, por 7 razones principales:

 

  1. Las historias son fáciles de contar y recordar.
  2. Contextualizan los datos, mostrando un panorama más amplio.
  3. Generan confianza.
  4. Presentan de forma tangible, temas intangibles.
  5. Crean mayor conexión con las personas.
  6. Apelan a las emociones.
  7. Los humanos amamos las historias!!!

 

Sin duda! Por eso, lamentablemente, ¡los chismes son tan tentadores, tan populares! y corren tan rápido, de boca en boca, entre los miembros de un grupo o de una organización. Cada uno lleva atrás una historia corta, un hecho novedoso, información interesante que genera curiosidad.

¿Cómo lograr ese mismo efecto con nuestros logros en sostenibilidad? La respuesta no es simple. Debemos construir relatos que generen empatía, poniéndole rostro humano a nuestro mensaje. No bastan las fotografías bonitas, frases inspiradoras del CEO… necesitamos historias!

Y una historia, para que lo sea, debe tener personajes, trama, antecedentes, principio, desarrollo y conclusión. No es una imagen, es un relato, que inicia y termina, dejando el mensaje que deseamos transmitir. Para conectar con la gente común, nuestras ‘historias de sostenibilidad’ deben tomar como base conceptos universales, siempre vigentes en las emociones de las personas: el amor, la amistad, la familia, la comunidad, la solidaridad. Deben apelar a los sentimientos y deben mostrar aspectos que despierten curiosidad.

El reto no es sencillo. El ‘arte de contar historias’, requiere dejar de la lado lo técnico, los datos duros, la información ‘cuadrada’, para entrar en el terreno de lo mágico, lo aspiracional, los sueños y las emociones. Pasar de lo corporativo a lo personal; de lo racional a lo emotivo.

Si queremos que, algún día, nuestros esfuerzos por avanzar hacia un mundo mejor tengan el éxito que esperamos, debemos encontrar mejores formas de comunicar, de conectar y de motivar a otros en esa dirección.Pero, ¡es fundamental que lo hagamos!

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