Stanford dice que la SEC arruinó su negocio
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Stanford dice que la SEC arruinó su negocio

Nueva York -- R. Allen Stanford, el multimillonario de Texas acusado por las autoridades reguladoras de Estados Unidos en una demanda de dirigir un fraude piramidal de $8 mil millones, negó las acusaciones en una entrevista y dijo: “No soy un maldito estafador”.
Stanford, de 59 años, fue demandado junto con dos socios y tres de sus compañías por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) el 17 de febrero. Las autoridades reguladoras lo acusaron de dirigir un “fraude masivo” que involucró certificados de depósito de alto rendimiento mediante Stanford International Bank, con sede en Antigua.

“La SEC se extralimitó y básicamente arruinó una empresa multimillonaria”, dijo en las oficinas en Houston de su abogado en materia penal, Dick DeGuerin. “A todo el mundo se le pagó y los derechos de todos fueron respetados hasta que la SEC intervino y cerró todo”.
La SEC afirma que Stanford, que ocupó el lugar número 605 en la lista de las personas más ricas del mundo publicada por la revista Forbes en 2008, obtuvo $1.600 millones en préstamos personales de su grupo de empresas financieras Stanford. También afirma que invirtió miles de millones de dólares de fondos de los depositantes en empresas inmobiliarias y de capital riesgo inadecuadas, así como en activos líquidos conservadores que dijo que respaldaban los certificados de depósito extranjeros.
No se han formulado acusaciones penales contra Stanford.
Síndicos nombrados por un tribunal en Estados Unidos y Antigua confiscaron todos los activos personales de Stanford, así como de sus empresas, y cerraron sus oficinas en todo el mundo. Asimismo están haciéndose con el control de cuentas bancarias y otros activos a nombre de 198 entidades de Stanford.
Ralph Janvey, síndico en Estados Unidos, ha dicho que anticipa encontrar “cientos de millones, no miles de millones” de dólares en activos de Stanford para pagar a los inversores.
Nigel Hamilton-Smith, síndico de Stanford en Antigua, ha dicho que tiene “pocas dudas” de que Stanford manejaba el banco de Antigua como un fraude piramidal en el que a los primeros inversores se les pagaba con los fondos de los nuevos inversores.
En la entrevista de ayer, de una hora de duración, Stanford dijo que no era responsable de las operaciones cotidianas de la empresa, incluso decisiones relacionadas con su cartera multimillonaria de inversiones.
Los gerentes de la división de negocios tenían “autoridad total” para manejar sus divisiones, dijo Stanford. “Olvídense de la microadministración; ni siquiera voy a macroadministrarlos”, dice Stanford que dijo a sus ejecutivos.
Stanford dijo que su papel era de “presidente y animador”, y que establecía la dirección general de la empresa mientras que James M. Davis, director financiero, y Laura Pendergest-Holt, directora de inversiones, manejaban las carteras de inversión junto con un equipo de asesores.
La SEC acusó a Davis y a Holt de ayudar a Stanford a estafar a los inversores. Davis está cooperando con los investigadores federales. Pendergest-Holt, que fue acusada de obstrucción penal de la investigación y se halla en libertad tras pagar una fianza de $300 mil, ha negado las acusaciones mediante su abogado.
Stanford dijo que sus empresas bancarias sufrieron la misma crisis de liquidez que otras instituciones financieras durante la crisis financiera mundial que comenzó el año pasado.
“Pero Stanford International no tenía una ventanilla de fondos federales a la cual acudir en busca de un rescate”, dijo. “Teníamos mucha liquidez, más de $2 mil millones disponibles, pero resultó insuficiente”.
“La SEC vino e intervino mis negocios como la Gestapo, y $5 mil millones de mi capital desaparecieron”, dijo Stanford.
“Si la SEC no hubiera venido y emprendido las acciones que emprendió, y tenido el efecto que tuvieron alrededor del mundo, sin duda habríamos sobrevivido”, dijo Stanford. “Ahora no lo sé. No se cómo está el negocio porque también me han expulsado de mi negocio”.
“Solía ser uno de los hombres más ricos del mundo, que no ha hecho otra cosa mas que trabajar arduamente, y ahora me han convertido en un paria”, dijo Stanford. “No me tengo pena, estoy enojado”.
En la entrevista con Bloomberg News, Stanford se comprometió a defenderse de las acusaciones que pesan en su contra y a pagar a los inversores que perdieron los ahorros de toda su vida en certificados de depósito de Antigua.
“Voy a luchar y responderé a todos ellos”, dijo. “Será una enorme guerra, no una batalla. Y habrá masivas demandas de mi parte, claro que sí. Lucharé por mis empleados y mis clientes, que se han visto afectados por esta acción”.

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