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Standard & Poors baja calificación a EE.UU.

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's rebajó el viernes la calificación de la deuda de EE.UU. por primera vez en la historia al pasarla de AAA, la máxima posible, a un escalón menos AA+.
“La rebaja está motivada porque la consolidación fiscal acordada por el Congreso y la Administración se queda corta, de lo que sería necesaria para estabilizar la dinámica de deuda a medio plazo del Gobierno”, indicó Standard & Poor’s en un comunicado.
De este modo, la agencia de calificación crediticia cumplió las advertencias de rebaja de la deuda de EE.UU. que había emitido en las últimas semanas, durante las negociaciones en el Congreso estadounidense para elevar el tope de deuda y evitar la temida suspensión de pagos.
”Más ampliamente, la rebaja refleja nuestra visión de que la efectividad, estabilidad y previsibilidad de los legisladores e instituciones políticas de EE.UU. se han debilitado en un tiempo de desafíos fiscales y económicos a un grado mayor que los que habíamos previsto cuando le asignamos una perspectiva negativa”, agregó el Standard & Poor’s.
La agencia de calificación de riesgo situó el pasado 15 de julio la deuda estadounidense “bajo vigilancia con perspectiva negativa”, e indicó entonces que había un 50 por ciento de posibilidades de que la degradara en los próximos tres meses.
La decisión de Standard & Poor’s se produce después de que otras grandes agencias como Moody’s y Fitch anunciaran esta semana que mantenían su máxima nota “AAA” para la deuda de EE.UU., tras conocerse que el Congreso había alcanzado un acuerdo sobre el límite de endeudamiento.
Además, Standard & Poor’s remarcó que las perspectivas de largo plazo de la deuda de EE.UU. son “negativas”.
”Podríamos rebajar la calificación a AA dentro de los próximos dos años si vemos que hay una menor rebaja en el gasto de lo acordado, mayores tipos de interés, o nuevas presiones fiscales durante el periodo que puedan resultar en una trayectoria general de deuda más alta de lo que actualmente consideramos”, concluye el comunicado.
Entre tanto, tras el batacazo del jueves, cuando los principales índices de Wall Street cayeron por encima de los cuatro puntos porcentuales en un día de nerviosismo generalizado en los mercados, el parqué neoyorquino no pudo evitar el viernes terminar con su mayor descenso semanal desde marzo de 2009.
El Dow Jones de Industriales, el principal indicador del parqué neoyorquino, cerró esta volátil última jornada de la semana con un ascenso del 0,54%, con lo que añadió 60,93 puntos al cierre anterior para terminar en 11.444,61 unidades.
Pero esa subida apenas le sirvió para contrarrestar la caída del jueves, cuando restó unos impresionantes 512,76 puntos, su mayor retroceso desde diciembre de 2008, cuando el país estaba sumergido ya en la crisis económica.
Así el índice de referencia del parqué neoyorquino acumuló esta semana un fuerte retroceso del 5,75%, el mayor desde marzo de 2009, y se deshizo de todo lo ganado durante el año para encontrarse ahora un 1,1% por debajo del nivel de cierre del último día de 2010.
Aún menos alentador es el panorama para los otros dos principales índices de Wall Street, el selectivo S&P 500 y el índice compuesto del mercado Nasdaq, que no se libraron esta jornada de los números rojos y terminaron con descensos del 0,06 y el 0,94%, respectivamente.
El S&P 500 acumuló en los últimos cinco días una caída del 7,19% y el Nasdaq del 8,13%, sus retrocesos semanales más pronunciados desde noviembre de 2008, de forma que están ya hundidos en las pérdidas en términos anuales. Así, el selectivo ha retrocedido un 4,63% desde enero pasado, al tiempo que el Nasdaq se ha depreciado el 4,54%.
El fantasma del jueves, en el que el temor a una recesión en la economía estadounidense y al contagio de la crisis de deuda en la zona euro se hicieron con los inversores, siguió planeando el viernes sobre el parqué neoyorquino, y eso a pesar de que esta jornada se conoció que el temido informe de empleo en julio en EE.UU. quedó por encima de lo pronosticado por los analistas.
En los primeros minutos de las contrataciones los inversores respondieron con avances superiores al punto porcentual en los tres principales índices de Wall Street a la noticia de que la economía de este país creó en julio 117 mil empleos, lo que hizo descender el índice de desempleo una décima hasta el 9,1%.
Esas cifras quedaron por encima de las previsiones de los analistas, que habían calculado un aumento de entre 75 mil y 80 mil empleos, lo que hubiera mantenido el índice de desempleo en el 9,2%.
Pero tan solo media hora después del inicio de la jornada los avances se desvanecían y el ánimo vendedor se instalaba entre los inversores, que respondieron con miedo a los rumores que apuntaban a una rebaja de la calificación de la deuda estadounidense por parte de Standard & Poors.
También fueron rumores los que, hacia la media sesión, consiguieron levantar de nuevo el ánimo comprador de la jornada, cuando se especulaba que el Banco Central Europeo (BCE) estaba dispuesto a comprar deuda española e italiana a cambio de que esos países se comprometan a tomar más medidas de austeridad.
Finalmente lo que sí se confirmó fue que Italia acometerá nuevas reformas económicas que han sido consensuadas con otros líderes de la Unión Europea (UE), lo que apoyó las compras en la media sesión neoyorquina.
Divididos entre tantos rumores que movieron los mercados esta jornada, la volatilidad fue la principal protagonista del día y finalmente Wall Street terminó la sesión sin un rumbo claro, aunque la semana tuvo un tono decididamente pesimista.
Con esos números se van de fin de semana los inversores, que esperan que sea más tranquila la semana que viene, en la que apenas se conocerán resultados empresariales de relevancia y tan sólo se difundirán datos preliminares de la confianza de los consumidores en EE.UU.

Redacción Internacional
EFE

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