Standard & Poor's con pronóstico negativo para el crudo
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Standard & Poor's con pronóstico negativo para el crudo


Después de un alza acelerada, la cotización del barril de petróleo perdió $9 en la Bolsa Mercantil de Nueva York

Eugenia Soto
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Los vaivenes en el precio del barril de petróleo tienen de cabeza a los mercados, y con escalofríos a los consumidores del mundo.
Del jueves 3 de julio al cierre de esta edición, el crudo de Texas se ha abaratado más de $9, un 6,36%. El 3 de julio el crudo de Texas terminó la sesión bursátil con un precio récord de cierre de $145,29, para caer el martes 8 de julio a $136,04.
Estos drásticos y acelerados cambios han sembrado el desconcierto en los mercados y entre los analistas.
“El futuro de los precios del petróleo es incierto. Nadie sabe cuánto crudo habrá disponible o cuán costoso será extraerlo. Los depósitos marinos son especialmente inciertos pues están estimados con antiguos análisis sísmicos. Parece probable que los precios del crudo sean significativamente mayores en 25 años. Pero cuánto subirán y cuán fácil será encontrar una alternativa son las interrogantes más importantes”, aseguró David Wyss, economista en jefe de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s.
Más allá de la especulación que algunas entidades como el Congreso estadounidense han denunciado, el incremento en los precios del crudo estará impulsado por el crecimiento de la demanda. El consumo mundial de energía creció un 2,4% en 2007, una ligera caída con respecto al 2,7% de 2006 pero todavía un incremento superior al promedio histórico. Cada región vio un consumo más alto, con un alza mayor en Asia y menor en Europa.
Debido a que China representa más de la mitad del crecimiento de la demanda mundial, los analistas de mercado estiman difícil prever una desaceleración incluso a pesar de las recientes mermas en el consumo en Europa y Estados Unidos.
“La buena noticia es que la energía es una menor parte de la economía de Estados Unidos y del mundo”, dijo Wyss. “Incluso este año, esperamos que el hogar promedio estadounidense gaste cerca del 6,7% de sus ingresos en energía, lo mismo que dedicaban a este rubro en 1971”. En 1980 y 1981, la energía consumía cerca del 7,9% de los ingresos de las familias en Estados Unidos, lo cual, a criterio de Wyss, refleja una mayor eficiencia en el uso de la energía con relación al Producto Interno Bruto.
Sin embargo, y a pesar de esta mayor eficiencia en el uso, el consumo energético ha crecido en Estados Unidos. En ese país un mayor PIB per cápita ha incrementado en casi un 2% el consumo de energía por persona entre 1971 y 2004, según datos de Standard & Poor’s. El estadounidense promedio usó 4,7 veces más energía que los europeos occidentales o los japoneses.




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