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Sábado 22 Septiembre, 2012

Soy español: ¿A qué quieres que te gane?

Esta frase ganó reconocimiento debido a los múltiples logros españoles en los deportes durante los últimos años.
Infelizmente, las cosas no pintan tan bien para la economía española. Las estadísticas son claras: durante la década de 2000 la integración bajo el euro permitía crecimiento real del PIB sobre el 3%, mantenía estables el gasto y ahorro de los hogares, levantaba la valoración bursátil de las empresas españolas más allá del 100% del PIB y mantenía las cifras oficiales de desempleo bajo el 10%. Hacia el final de la década, los ahorros privados como porcentaje del PIB caían cerca del 20%, a niveles de 1994, pero el consumo de los hogares desaceleraba.
Curiosamente, los créditos domésticos saltaban más allá del 200% del PIB en cuestión de un par de años y el porcentaje de créditos morosos se disparaba en un 300%. El sector inmobiliario recibió gran parte de los créditos pero sucumbió ante la nube especulativa que tradicionalmente le rodea.
La reciente nacionalización de Bankia y el terror colectivo en el sector financiero han puesto presión en las arcas soberanas en medio de un estancamiento económico donde las cifras oficiales del desempleo ya rondan el 25%. Las políticas de austeridad, a pesar de curar el emborrachamiento financiero, no favorecen al crecimiento.
Este escenario no se ve apoyado por la poca competitividad de la economía española, dependiente en los servicios (incluyendo turismo) para el 71% de su PIB y sin capacidad para devaluar su moneda para apoyar las exportaciones.
Los mercados financieros han reconocido esto y los rendimientos de la deuda española a diez años, cerca del 6,7% en los últimos días, están coqueteando con el peligroso 7% que se reconoce como un umbral insostenible para las finanzas soberanas.
La solución no será inmediata pero la disciplina de las políticas de austeridad debe enviar una señal de confianza a los mercados para mantener el financiamiento abierto y lejos del 7%. Además, el acuerdo europeo sobre la canalización de fondos de rescate directamente hacia los bancos privados es positivo pero debe consolidarse y, conociendo a los europeos, esto puede tomar tiempo; tiempo que el Estado no tiene ante la debilidad bancaria. El Banco Central Europeo ha prestado una mano para estimular el crecimiento a través de su última rebaja de sus tasas de referencia pero, al final de todo, los ajustes estructurales de forma, y no de fondo, son la tarea que ha quedado pendiente en años de apertura de mercados y crédito fácil: a pesar de pertenecer a la zona euro España todavía está al nivel de varios países latinoamericanos, africanos y asiáticos en cuestiones básicas como la fortaleza de los derechos legales para los negocios, densidad poblacional de creadores de nuevos negocios y tiempo requerido para empezar nuevos negocios. Más allá, el mercado laboral sigue relativamente inflexible ya que el costo de despedir un empleado llega a poco más de un año de salario y, al compararse con Europa del Este, hay poco entrenamiento para las nuevas contrataciones.

Eduardo Ordóñez Bueso
Analista financiero de AMBA Research