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¿Son positivos los cambios en Europa?

Esta pregunta puede ser más compleja de lo que parece, ya que si bien las salidas de Papandreu y Berlusconi del gobierno de Grecia e Italia marcan el fin de una serie de irregularidades en la administración fiscal de estos estados, todavía queda la duda si sus sucesores tendrán la capacidad de aplicar los cambios y correctivos necesarios para que estas economías salgan a flote.
Los analistas políticos en su mayoría han visto con muy buenos ojos estos cambios y consideran que las reformas sí son posibles; de hecho, algunos han afirmado que estas situaciones han generado movimientos considerables que están teniendo repercusión en países como España y Portugal.
En este sentido, algunos analistas del mercado español ven muy positivos los cambios que se puedan generar, tras la elección del pasado domingo.
Por su parte, Lucas Papademus, el nuevo primer ministro de Grecia, comenzó a mover sus piezas para tratar de configurar una estrategia que le permita al país mantener algo de su crecimiento económico, pero bajo un esquema de fuertes medidas de austeridad, lo cual ha generado el beneplácito de casi todos los analistas de la región.
Del mismo modo el nuevo gobierno italiano ya dio el anuncio de los nuevos miembros del gabinete y de parte de la estrategia que se ha de seguir para superar los fuertes problemas fiscales. Hay que recordar que Italia tiene un endeudamiento soberano cercano al 120% del producto interno bruto (PIB), mientras que los ingresos del Gobierno central son de apenas un 45% del PIB.
En virtud de lo anterior, aunque los nuevos jerarcas puedan realizar alguno de los ajustes necesarios, primero su impacto puede que sea muy bajo en el corto plazo y en segundo lugar, esto no generaría la confianza necesaria para que los inversionistas comiencen a generar el suficiente movimiento de mercado y que las economías reaccionen lo suficientemente rápido como para generar la mejora económica necesaria en el muy corto plazo.
Esta situación no debería ser sorpresiva para nadie y en consecuencia, no deberíamos esperar un alza inusitada en el mercado, sino más bien mayor cautela de inversionistas y empresas.
Quizás la otra pregunta que uno puede formular es si esta situación tendrá algún impacto positivo en América Latina, nuevamente la respuesta es bastante compleja, pero en resumidas cuentas sí se espera que sea positiva, ya que para Europa la región representa un mercado con un potencial de crecimiento mayor al de Asia y Estados Unidos, al menos por los momentos.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]
Twitter @alfredopuerta
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