¿Somos un paraíso fiscal?
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¿Somos un paraíso fiscal?

No lo somos, pero fallamos en defendernos ante las acusaciones

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FOTOMONTAJE GIDGET MONGE /LA REPÚBLICA
El escándalo desatado por la compra de varias propiedades de lujo en Perú por una compañía tica ligada al expresidente de ese país Alejandro Toledo, que la utilizó al parecer como testaferro, hizo ver a Costa Rica a nivel internacional como un paraíso fiscal.
Esta denominación resulta negativa porque a nivel mundial no nos verían como un lugar seguro para que vengan empresas, lo cual afecta directamente la generación de empleo y el desarrollo.

Se debe aclarar que no existe un listado oficial de paraísos fiscales, sino que cada una de las naciones y organismos a los que el tema interesa, hace su propio.
No obstante, las clasificaciones que emite la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) sobre el tema interesa mucho a quienes se preocupan por verse en la lista negra. De momento el país no está en su registro, pero hay quienes piensan que podríamos llegar a este.
Ante ello, surge la interrogante de si somos o no un paraíso fiscal.
Para algunos especialistas en derecho tributario el problema recae en que el país no ha sabido hacer valer las condiciones que permiten afirmar que no lo es.
“Acá la gente paga impuestos, no hay regímenes privilegiados, hay suficiente transparencia y nos llenamos cada año de convenios de transferencia de información, así que ¿dónde está eso que somos un paraíso fiscal?, esto no es un Gran Caimán”, indicó Randall Madriz, especialista tributario de la firma Pacheco Coto.
Pese a ello, en una clasificación dada por la Tax Justice Network según el grado de opacidad por territorios en temas fiscales, nuestro país aparece en la tercera escala más alta, junto a otros considerados paraísos fiscales por años como Suiza, Hong Kong, Islas Caimán, Mónaco, Panamá y Uruguay.
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Por ello resulta importante que las autoridades presten atención ya que somos un país importador de capitales (que se beneficia de la inversión extranjera directa), y para seguir siendo eficaces en tal tarea, es indispensable ser atractivos a los ojos de quienes invierten.
“La preocupación no debe radicar en no parecer un paraíso fiscal —la similitud puede hasta resultar sexy para un inversionista— sino en que los países exportadores de capital no nos califiquen oficialmente como tal, pues ello desincentiva la inversión proveniente de aquellos”, indica Christian Merlos, especialista tributario de la firma Daremblum & Herrera.
Ambos especialistas coinciden en que a pesar de lo que muchos dicen del país y lo que sucede, no solo en el tema del expresidente de Perú, no somos un paraíso fiscal; aunque la etiqueta de tal, implica consecuencias fiscales y presunciones negativas que no se pueden dejar fuera de grandes negocios.
Se trató de tener una versión de parte de la autoridad tributaria al respecto, pero al cierre de edición no había respondido.

 

Fabio Parreaguirre
[email protected]


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