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Es un momento para que Costa Rica dé un mensaje a todas las naciones, en el sentido de que la vía para la obtención de energía no ha de poner en riesgo ni la vida humana ni la del planeta

Soluciones equivocadas

Mientras 11 contenedores con 123 toneladas de residuos radiactivos atravesaban Alemania desde el viernes anterior para llegar a una mina de sal abandonada, en Gorleben, donde serán depositados, miles de personas utilizando todos los medios posibles se manifestaban en contra de la situación por considerar insegura la operación.
Los desechos provienen de materiales utilizados para generar electricidad, luego fueron enviados a Francia para que una planta procesadora los tratara a fin de disminuir en alguna medida su radiactividad, pero luego debían regresar a Alemania para ser depositados en la vieja mina.
Tanto el tránsito (de ida y regreso) como el destino final de los residuos son considerados altamente peligrosos e inseguros por parte de miles de activistas que se han manifestado mediante protestas masivas y utilización de diversos obstáculos y enfrentándose a la policía.
Sin embargo, el gobierno alemán continúa no solo con la operación sino también aprobando una prórroga de vida de las 17 centrales nucleares del país por una media de 12 años, revocando el acuerdo de 2000, según el cual la última central debía cerrarse en 2021.
No solo ante la oposición política alemana y los activistas antinucleares que se lanzaron a las calles, sino ante los ojos de todos los que en el mundo no comparten la opción de producir energía generando residuos radiactivos, la situación aparece como una solución tercermundista llevada a cabo por el desarrollo.
Es un momento para que Costa Rica dé un mensaje importante a todas las naciones en el sentido de que la vía para la obtención de energía debe ser otra, que no ponga en riesgo ni la vida humana ni la del planeta.
Para lograrlo, sin embargo, lo principal es comprender que todas las medidas, aunque se elijan las mejores, siempre exigirán una cuota de sacrificio porque cualquier acción humana conlleva algún impacto sobre la naturaleza y su ambiente. Pero este debe ser el mínimo posible.
Si Costa Rica genera actualmente la mayor parte de su energía por medios limpios como es la producción hidroeléctrica y ha demostrado ser eficiente en esto, al menos cuando los gobernantes han permitido invertir en ello, todo lo que hay que hacer es continuar.
Si no hubiéramos detenido hace años la construcción de la infraestructura planificada para hidroelectricidad el país podría estar exportándola o, caso contrario, utilizando sus excedentes para abastecer a una flota vehicular movida por esa base energética limpia y renovable.
Si le enviamos ese mensaje al mundo, lo más probable es que nos ayuden a lograrlo.
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