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Jueves 6 Diciembre, 2007

¿Soluciones a nuestro alcance?


Hoy me quiero referir al tema de la seguridad ciudadana en manera integral. No existen situaciones sin causas, ni causas sin autores. Considero que dimitir las responsabilidades cuando se participa en un sistema donde las reglas del juego no están claras para el ciudadano, es por encima de cualquier cosa irresponsable y muy peligroso.
El mejoramiento de la calidad de vida para la ciudadanía es un reto diario por mantener la libertad; libertad que radica en disputar contra los horrores de la pobreza, la falta de conocimiento y la escasez de caminos que conduzcan a una sociedad próspera. Y es que una vida exitosa no debe medirse solamente por el nivel económico. Es menester considerar integralmente, aquello que atenta contra la gran variedad de circunstancias que giran alrededor de la libertad de las personas. Entonces pregunto: ¿qué de la voluntad humana? El desarrollo correcto de la sociedad envuelve proteger el libre actuar del ciudadano en su quehacer diario, de tal forma que no es admisible la tolerancia irresponsable de los hechos cometidos por malhechores inmisericordes. Quienes tienen el compromiso y la autoridad para promover el bienestar y desarrollo del pueblo, también tienen la responsabilidad de las consecuencias de la inseguridad ciudadana y por ende de las derivaciones que surgen de las transgresiones y la violencia, tanto en los afectados como en los autores de estos hechos. La seguridad ciudadana tiene primeramente un responsable de originarla y mantenerla: el Estado. En Costa Rica se ha descuidado esta obligación y esto ha ocasionado entre otras cosas minimizar o eliminar opciones de progreso para los ciudadanos, frustraciones, desesperanzas, crisis dentro de los hogares, generación de violencia por parte de quienes creían en la misma pero ante situaciones de amenaza deciden recorrer este camino, y lo más grave: resultados irreversibles, me refiero a la muerte de conciudadanos.
Hago mención de esta última situación, porque dentro de esta temática, es imprescindible allegarse más a la vida de las personas. Comprender la naturaleza, la intensidad y la posible evolución de los factores que conforman la dinámica del conflicto de inseguridad que vive Costa Rica, demanda decisiones interdisciplinarias. Sin lugar a dudas, los hechos son evidencia palpable de que este fenómeno el cual es confuso, diverso y sobre todo evolutivo. Los gobiernos de turno han titubeado y aún peor, titubean, en cuanto a la toma de decisiones que contrarresten tal engendro social, y lamentablemente dichas medidas se solamente después de que alguna tragedia colectiva impulse las respectivas reformas en conjunto con el reclamo social airado con respecto a estas situaciones.
Los problemas de seguridad ciudadana son percibidos por la población como factores determinantes en el empobrecimiento de su calidad de vida. La agresiones han producido miedo y desasosiego en Costa Rica, y afectan severamente el progreso del país, se atenta continuamente contra la libertad, y rescato los siguientes datos acontecidos en el país entre enero de 2006 y junio de 2007: 68.883 delitos contra la propiedad, 12.754 asaltos, 9.863 robos, 86.41 robos de vehículos, 473 homicidios culposos, 846 delitos sexuales, ¿y cuántos serán los que no se denunciaron? El umbral de este ambiente de inseguridad proviene principalmente de las experiencias propias de quienes efectivamente han sido blanco de delitos, aunado a esto se suma aquello que proviene de la percepción (noticias de la prensa, escenas en las calles, historias, etc). Todo esto acarrea que el estado de ánimo de las personas se altere y terminen modificando sus conductas... problema complicado, que es agravado por discursos demagógicos que son torturas para todos aquellos que han sido flagelados con experiencias inolvidables en su vida. Comencé preguntando: ¿soluciones a nuestro alcance? Creo que sí, pero... la “bola la tiene” el gobierno.

Lic. Luis Antonio Barrantes Castro, Jefe Diputado fracción Movimiento Libertario