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Lunes 14 Julio, 2008

Soluciones a la crisis petrolera


En los últimos días, y a raíz de los altísimos precios a que se está vendiendo el barril de petróleo a quienes no lo tenemos, se ha dado una serie de medidas y se han propuesto algunas ideas que tienden o pretenden dar solución a nivel nacional a este asunto, que en definitiva está ahogando y poniendo en grandes congojas a nuestra endeble y pequeña economía.
Las propuestas sugeridas lo que pretenden hacer es pasar los costos de un lado para otro, o tratan, vía imposiciones para unos, de solucionarles el problema (si es que se les soluciona) a los otros.


No creo que en esto pueda haber alguna solución a este asunto.
Esto no lo podemos solucionar solos.
Nuestro gobierno, por más que quiera hacer algo, no tendra éxito si no ataca el problema desde su raíz y, para eso, tendrá que buscar una iniciativa regional.
Este no es un problema solo nuestro, es una plaga mundial.
Me llama poderosamente la atención que los dirigentes de gobierno, no solo a nivel nacional, sino regional, no estén ya proponiendo o haciendo gestiones para que se activen organismos como la Organización de Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos, y otros más que reúnen al mayor número de países en su seno, y se pronuncien mundialmente contra este flagelo especulativo en que se ha convertido el precio del petróleo.
Al problema hay que buscarle una solución entre todos los países del mundo; ninguno por sí solo va a poder hacer algo al respecto. Aquí el interés es de todos y solo con la voluntad de todos se podrá poner freno a este desenfreno en que se ha caído con los precios del petróleo.
El detonante de todo este desequilibrio han sido las expectativas de los compradores, que al entrar en pánico, lo único que lograron con sus temores y maniobras, fue poner al mundo en general, en una situación realmente peligrosa, llevando los precios del petróleo a niveles ni siquiera imaginados anteriormente.
Las cosas, a como van, no sabemos a donde podrán llegar, pero lo que sí es seguro es que el impacto de estos descabellados precios en las economías más débiles será devastador y es posible que a muy corto plazo, en los países más pobres, se den enfrentamientos sociales que no van a solucionar nada, sino que más bien agravarán su propia situación, o de la región donde estén.
Tiene que aparecer un líder que lleve este asunto como prioridad mundial ante estos organismos, o los que corresponda, y de común acuerdo entre todos los países, se termine con esta especulación sin alma que se viene dando y que, de seguir por el camino en que ha venido, posiblemente va a causar más mal que el que en el pasado han hecho las sangrientas e innecesarias guerras en que se ha visto envuelto el mundo.

Hernan Araya V.
Ced. 1-.-0384-0755