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Lunes, 10 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Solución fiscal con escasez de tiempo

| Lunes 15 junio, 2015



Las calificadoras internacionales de riesgo, JP Morgan, el FMI, el Banco Mundial, así como la Contraloría, todos han hecho su diagnóstico, urge una solución fiscal

Solución fiscal con escasez de tiempo


Es el momento de dejar de lado la complejidad política en la Asamblea, el Gobierno y los sectores, para sacar adelante al país.
Las presiones fiscales empezarán a socavar la sostenibilidad del pacto social que ha caracterizado al país en los últimos cincuenta años. El país podría empezar a vivir momento de impago para con sus acreedores, los fondos de pensiones dejarán de pagar a los retirados, los funcionarios públicos podrían no recibir nunca más aumentos, incluso los de costo de vida.
Los cambios en materia de sostenibilidad fiscal no tienen que hacerse a la brava, aun cuando muchos expertos nacionales señalan que ya el país está condenado y que tendremos que pagar caro la falta de acción respecto a la solución del déficit. Tenemos que actuar ya.
El viernes pasado, el Banco Mundial presentó a los diputados, autoridades de Gobierno y otros, su diagnóstico sistemático del país, en el que en gran parte alaba todos los accionares que hemos hecho en el último medio siglo en lo económico y social, pero señaló varios retos que debemos combatir ya para mantener el rumbo.
Lo mismo hizo Martha Acosta, la contralora de la República, quien por primera vez en la historia presentó la semana pasada ante el Plenario de la Asamblea la memoria anual, que mostró la falta de ejecución que existe en el presupuesto y la necesidad de hacer ajustes en el gasto, así como en los ingresos.
Aplicó prácticamente la misma recomendación que hizo a finales del año pasado el Fondo Monetario Internacional en su visita al país, que le dio el menú de la solución al país sobre el déficit.
Así, dos terceras partes tienen que venir de nuevos ingresos y lo restante de recortes por parte del Gobierno en los gastos. Ese es el camino para iniciar un proceso de reforma fiscal, con nuevas normas de responsabilidad fiscal, para crear nuevos gastos con ingresos nuevos, no cargados al presupuesto.
El mes pasado, expresamente el 14 de mayo, el banco estadounidense JP Morgan indicó a los inversionistas que debían ser cautos con los bonos costarricenses, ya que ubicó al país entre los que corren más riesgo de deterioro por el problema del déficit fiscal.
Para el 22 de enero, la firma calificadora Fitch cambió la perspectiva de estable a negativa de la deuda soberana de Costa Rica, al argumentar que se requiere reforma fiscal para aumentar los ingresos.
Otro retumbo sobre lo que sucede pasó a mediados de setiembre del año pasado, la agencia Moody’s anunció un descenso en la calificación de la deuda costarricense y con eso eliminó el grado de inversión del que gozaba el país desde 2010 y lo ubicó en grado especulativo.
No podemos esperar más, el tiempo se termina, no tenemos que hacernos sordos ante un secreto a voces que cada costarricense incluso conoce. Hay que actuar.