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Sábado 2 Marzo, 2013

Sin duda, el caos vial es gran responsable de nuestra violencia en las calles, que por ahora, pareciera no tener remedio


Solución a la hora pico

Esas famosas horas “pico” resultan horribles. En San José como en otras ciudades del interior del país, el congestionamiento vial desespera, irrita, aturde y enferma a las personas.
Sin duda, el caos vial es gran responsable de nuestra violencia en las calles, que por ahora, pareciera no tener remedio con el achatamiento de nuestros gobiernos.
Hacer obras en nuestro país es casi imposible, si tomamos en cuenta todas las trabas burocráticas que existen. Vean lo que pasó con el Campeonato Mundial de Futbol Femenino que teniendo el dinero, el mejoramiento en los estadios no se pudo hacer.
Otro ejemplo son los puentes elevados en circunvalación Sur, la solución a corto o mediano plazo, que van al ritmo del cangrejo y ni se diga en la carretera de circunvalación Norte, donde el gobierno se paseó en el “arroz con leche”, al restarle importancia que las tierras del sector fueran invadidas por precaristas.
A estas personas por conveniencia electoral, se les permite que habiten ranchos insalubres. Estas horas también desesperan por la falta de sincronización de los semáforos, irónicamente llamados “inteligentes”, pero que son bien brutos. Si a ello le sumamos el déficit en la Policía de Tránsito, quienes para feria, no tienen apoyo de la Policía Municipal como se había anunciado, estamos en la calle, indefensos.
La Policía Municipal en los congestionamientos, debe estar comprometida con los ciudadanos, orientando peatones y conductores, y no solo parados en las esquinas observando el paso de los vehículos.
La municipalidad con tal de atraer votos “tan necesarios” en este momento, cierra avenidas importantes los domingos, como el Paseo Colón, declarando “espacio libre de humo” sin darse cuenta que las calles y avenidas aledañas están más que contaminadas por el congestionamiento vial y la angustia de los conductores.
El gasto desorbitado de combustibles en Costa Rica es enorme, una factura que se traslada al pueblo que está cada vez más pobre con mucha gente sin trabajo, consecuencia desfavorable para la CCSS que aumenta su déficit.
A pesar de tanto inconveniente, hay solución: el tren. Ayer mientras sufría al Sur de la ciudad detrás de filas interminables de vehículos, pasaron no menos de cuatro trenes, de siete vagones cada uno, transportando cada tren entre 350 y 400 pasajeros cómodamente sentados.
Lamenta uno como este medio de transporte no tiene más apoyo por parte del Estado para modernizarlo más y llevarlo a más ciudades. El colmo es que en estos momentos, están apenas analizando si pueden extender el servicio hasta Paraíso, de manera tal que, llevarlo a la Provincia de Alajuela está en pañales.
Los conductores de vehículos a punto de tirar el tapón, ven el desplazamiento de los trenes sin ningún obstáculo, pero también recordemos que los automóviles y en especial los de trabajo, son importantes.
Los ferrocarriles han vuelto a renacer. Se abren camino en medio de un sinnúmero de aprovechados que vieron una forma fácil de agrandar su propiedad con los terrenos dejados por el tren, cuando lo quisieron eliminar, uno de los “errores” históricos de nuestro país.
Pregunto: ¿cuántos de esos “aprovechados” existirán a lo largo de los kilómetros entre el Pacífico y el Atlántico? Lo cierto es que los puentes como la modernización del tren, son necesarios. También, que se quiten los taponamientos, como los que van desde el costado Norte del CNP hasta la desembocadura a la carretera de Alajuelita, y los de la Avenida Segunda, a la altura del Museo Nacional.

José Eliseo Valverde Monge
Médico