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La mente manda

En el golf el 90% de un triunfo depende de lo que el golfista tiene en su pensamiento

Dinia Vargas
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Un golfista puede iniciar un torneo o una ronda perdiendo, o todo lo contrario también puede comenzar ganando, esto es por consecuencia del factor mental.
El poder que tiene la mente en la persona es lo que la lleva a realizar sus buenas o malas rondas. “Hay un dicho muy famoso de varios profesionales, que afirma que una vez que un jugador logró acomodarse a las técnicas básicas del golf, el 90% de su juego se lo va a dar la parte mental”, aseguró Alejandro Duque, golfista profesional.
Es más, para José Quesada, profesional de La Iguana, la situación es muy fácil de explicar, “si una persona va a pegarle a la bola y en ese momento está pensando que no le va a pegar, no le pega”, aseguró.
Lo anterior se debe a que cuando una persona tiene un “pensamiento negativo no se puede pedir hacer algo bueno e igual sucede al contrario, es así de simple”, manifestó Quesada.
Entre los aspectos que influyen para que un golfista se vea afectado a la hora de jugar están los nervios, la falta de confianza, la negatividad o la presión. Para evitar esto el jugador lo mejor que puede hacer es tratar de enfocar su mente en cosas que le agraden.
“Los jugadores tienen sus propios rituales, como hablarse en voz baja positivamente para darse ánimo. Por ejemplo cuando yo estoy contento me froto las manos, así que trato de hacer lo mismo cuando las cosas no me salen en el campo para darme ánimo, para cambiar la negatividad”, manifestó Quesada.
Para Duque muchos golfistas en el mundo tiran en una ronda igual a Tiger, pero la diferencia entre el golfista número uno y cualquier otro está en la mente de cada uno.
“En una ronda con los amigos un jugador puede tirar -7 al igual que Woods, pero cuando ese jugador esté rodeado de cámaras y público ahí es donde se marca la diferencia”, indicó.
Hoy en día la psicología en el golf es tan fuerte que la gran mayoría de jugadores de PGA y LPGA caminan al lado de su entrenador y su psicólogo.
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