Solís sepultó chance de aprobar nuevos impuestos
Una mayor presión sobre las tasas de interés en tarjetas y créditos, así como la dificultad para colocar bonos en el extranjero son señaladas por Alberto Franco, socio de Ecoanálisis, como consecuencias económicas por la aprobación del presupuesto.Archivo/La República
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Oposición no dará votos hasta que haya contención del gasto

Solís sepultó chance de aprobar nuevos impuestos

Habrá mayor presión sobre tasas de interés, señalan economistas


Por aprobar el presupuesto de la República para 2015, sin atender el llamado a recortar el gasto, Luis Guillermo Solís se quedó sin posibilidades reales de aprobar nuevos impuestos.
Al mismo tiempo, habrá un efecto negativo en las finanzas del Estado, por el alto endeudamiento y la presión del déficit fiscal, señalan economistas.
Liberación Nacional, el PUSC y el Movimiento Libertario, entre otros partidos, ratificaron ayer su posición de no apoyar a Zapote en sus intenciones de avalar el IVA y la renta global, entre otros planes fiscales.
Sin el apoyo de esos partidos, Solís no lograría conseguir los 38 votos que requiere para aprobar nuevos gravámenes.
“Como regla general, queremos ver primero las buenas intenciones del Poder Ejecutivo para contener el gasto, de lo contrario, no vamos a dar los votos para nuevos impuestos. Por ejemplo, tenemos un plan para limitar el salario de los empleados públicos, eso lo queremos ver aprobado”, expresó Rafael Ortiz, jefe del PUSC.
La decisión del mandatario de aprobar su plan de gastos por ¢7,9 billones contra viento y marea no solo tiene consecuencias políticas, sino que también se traducirá en efectos negativos para la economía.
Una mayor presión sobre las tasas de interés en tarjetas y créditos, la pérdida de competitividad de Costa Rica y la dificultad para colocar bonos en el extranjero son algunas de las consecuencias que dejó la discusión del presupuesto.
Asimismo, se prevé que la desconfianza de los actores nacionales se traduzca en una contracción de la inversión, con la eventual disminución de la recaudación y el posible aumento del desempleo, además de una menor inversión.
En ese sentido, el mejor escenario para el país era el recorte del presupuesto, pues de esta forma se enviaría una señal positiva a organismos internacionales, a los inversionistas extranjeros, a la oposición en el Congreso y al empresariado nacional, aseguran economistas consultados por este medio.
“Hay que tener claro que, de no resolver el tema, Costa Rica podría verse en una situación muy similar a la de Grecia y otros países. Hay que contener el gasto, para lanzar una buena señal en procura de nuevos impuestos”, indicó Alberto Franco, economista y socio de Ecoanálisis.
Sin importar que en cuatro ocasiones el Plenario votó en contra del presupuesto del otro año, la noche del lunes, el PAC, el Frente Amplio y otros aliados revivieron el texto original que mandó Solís hace dos meses y lo lograron aprobar en primer debate sin un solo colón de recorte, gracias a una maniobra legal.
Ese texto base brinda un 20% de aumento en relación con el año en curso y financia la mitad de las operaciones del Estado con deuda.
Asimismo, proyecta un déficit fiscal del 6,7% del PIB, lo cual genera una gran preocupación, pues el plan de gastos no toma en cuenta que la inflación fue mucho menor durante este año.
Una buena parte del crecimiento del presupuesto para 2015, se debe al aumento de lo destinado en los servicios de la deuda.
“El principal problema es que se manda un mensaje negativo a la comunidad financiera internacional y al país, sobre la forma como se enfrenta el déficit fiscal, el cual parece no ser atendido por este Gobierno. El Presidente no toma la decisión responsable y le pone a la discusión fiscal, una pistola en la cabeza”, dijo Leiner Vargas, catedrático de la UNA.
La discusión sobre el plan de gastos para el año entrante generó un encendido debate entre Zapote y los diputados, a tal punto que Solís pidió a los legisladores no recortar con “hacha” el presupuesto del Gobierno.
El lunes, el Presidente se comprometió a despedir al ministro que no ejecute el dinero que le asignó el Congreso.

 

Esteban Arrieta
[email protected]
@earrietaLR

 

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