Solís enfrentará un 2016 “tormentoso”
La misión de aprobar nuevos impuestos será la tarea más difícil de Luis Guillermo Solís, al no contar con una mayoría en la Asamblea Legislativa. Archivo/La República
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Para Luis Guillermo Solís, 2016 será un año complejo, pero al mismo tiempo, podría ser el más importante de esta administración, siempre y cuando el Presidente haga un par de ajustes para sortear la tormenta que se avecina.
Los problemas fiscales que enfrentaría Costa Rica después del primer semestre, la presión de diversos grupos para recortar el gasto o cobrar más impuestos, así como el cálculo electoral de los partidos políticos tras las elecciones de alcalde de febrero, pondrían en aprietos a Zapote para lograr los acuerdos políticos que el país requiere.
Paralelamente, el mandatario deberá acabar con las diferencias en la bancada oficialista del PAC y por si fuera poco, recomponer las relaciones con los partidos de oposición, que se quejan de la supuesta inexistencia de Sergio Alfaro, como ministro de la Presidencia.
Ante este panorama, la oposición recomienda a Solís fomentar el diálogo y sobre todo, enfocarse en los temas en los que sí hay viabilidad política y dejar para después, aquellas iniciativas en las que no hay mayor consenso.
“La complejidad de este 2016 deja claro que para tener éxito, el Presidente debe bajarse del avión y dedicarse a gobernar de una vez por todas, de lo contrario, fracasará”, dijo Rolando González, diputado de Liberación Nacional.
Para el Gobierno este año que se avecina es de vital importancia, sobre todo, tras la visita de personeros del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, que señalaron a Zapote y a los partidos de oposición, el peligro del déficit fiscal a partir del segundo semestre.
En las conversaciones, los personeros de los bancos explicaron que al contar con un déficit estimado del 6,9% del PIB al finalizar 2016 y al fallar las negociaciones con China para acceder a un préstamo por unos $1.000 millones, Costa Rica está en un grave riesgo si no consigue recursos frescos de otras fuentes.
En ese sentido, habría una desaceleración de la economía, un alza en las tasas de interés, más desempleo y fuga de capital, ya que el déficit podría ser de hasta un 8% o un 9% del PIB para los años subsiguientes.
“Tenemos una emergencia fiscal. Esperamos serias dificultades en el flujo de caja para los primeros meses de 2016 y esto trasciende el problema del déficit fiscal, ya que está comprometida la disponibilidad de fondos en el corto plazo para atender operaciones importantes y programas del Gobierno central”, explicó Helio Fallas, ministro de Hacienda.
Sin importar que los problemas fiscales estén a la vuelta de la esquina, el gobierno debe tener claro que los resultados que se presenten en las elecciones de alcalde, alterarán la forma como los partidos políticos se conducen en la Asamblea Legislativa.
En ese sentido, se esperaría un mayor control político y poca voluntad para aprobar impuestos, de aquellas agrupaciones que obtengan malos resultados, mientras que los partidos que sí cumplan sus expectativas tratarán de no afectar el capital político que ya tienen construido de cara a 2018.
Por el momento, el gobierno propuso a los legisladores una agenda de trabajo para el primer semestre del año, en la que se detallan las pretensiones de aprobar en cuatro meses el impuesto a las sociedades anónimas, la ley contra el fraude fiscal, y nuevos gravámenes a través del IVA y la renta.


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